"Son unos cobardes", les gritó en la cara el padre del remero

José María Ventura defendió a su hijo en la tercera jornada del proceso por el crimen de Fernando Báez Sosa.

Hugo Tomei –abogado de los 8 imputados del crimen- comenzó su interrogatorio de José María Ventura preguntándole por la demanda por daños y perjuicios que su hijo le realizó al Poder Judicial y a la Procuración, donde reclama diez millones de pesos por su encarcelamiento y sus cuatro días de encierro.

“Habría que hablar con el abogado”, dijo, en referencia al patrocinante, Marcelo Olmos, al que Tomei anunció que citaría como testigo.

Ventura padre, por pedido de Burlando, expuso cómo la falsa acusación de Pablo, seguida de su detención, repercutió en la familia. “Nos hicieron mucho daño. No es por hacernos las víctimas, pero nos cambió la vida porque Pablo no quería salir de casa. Después de a poco empezó a salir a remar y salir al gimnasio”, dijo.

Y siguió: “Tuvimos bronca mucho tiempo. ‘¿Por qué tanta cizaña?’, pensábamos. Aparte de bronca, lo que tenían estas personas contra mi hijo era envidia, porque él era completamente diferente a ellos”.

Ventura padre dice que él conocía a Marcelo Comelli, padre de Enzo Comelli: “Estaba todo bien hasta que me quiso tomar de tonto”. “Cuando viajé a Villa Gesell, me dijo que ninguno de estos pibes lo había nombrado a Pablo y era imposible”, contó.

“Después de la barbaridad que hicieron, para mí, son asesinos”, dijo sobre los rugbiers: “Hicieron un acto de cobardía total: nombrar un inocente. Los diez. Y hablo de los diez, porque tanto (Alejo) Milanesi como (Juan Pedro) Guarino (sobreseídos en la causa) estaban al momento del allanamiento y ellos escucharon quién lo dijo. ¡Yo digo que son unos cobardes!”, gritó José María Ventura.

Al dejar su asiento, miró enfurecido a los acusados. En ese momento, Máximo Thomsen –uno de los acusados- dejó caer su barbijo al mentón.

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