Un "beso robado" se considera una agresión sexual

Un fallo de la Corte Suprema de España determinó que si no hay consentimiento expreso, se considera un “delito” y es punible.

España, un país donde la violencia de género es un tema recurrente que sigue creciendo, viene endureciendo sus normas para castigar el abuso. En ese camino, el Tribunal Supremo acaba de establecer una sentencia donde estipula que un beso sin el consentimiento expreso constituye un delito de “agresión sexual”.

El máximo tribunal español consideró que un “beso robado” configura una “intromisión en la libertad sexual” de la persona, ya que el agresor lo hace con el propósito de “obtener una satisfacción sexual a costa del otro”.

La sentencia se adoptó en base a una demanda vinculada a un caso concreto, pero servirá de base jurídica para cualquier denuncia similar.

En esta ocasión el Supremo falló sobre el caso de un policía que intentó besar a una detenida en un juzgado de Sevilla. Primero le dio un beso en la mejilla y luego intentó darle otro en los labios, pese al rechazo de la mujer.

El máximo tribunal confirmó la condena a un año y nueve meses de cárcel impuesta al policía por la Audiencia Provincial de Sevilla, que también lo consideró un delito de agresión sexual.

CUAL ES EL ARGUMENTO

La sentencia del Supremo, así como la de la Audiencia Provincial de Sevilla, se basó en la reforma de la Ley de Libertad Sexual, también conocida como de “solo sí es sí”.

Con esta nueva norma, explican los magistrados, no es preciso un “no” de la víctima ante intentos de besar a una mujer, sino que ahora “es radicalmente distinto” ya que “la clave está al revés, en si hubo consentimiento”.

En esa línea, agregan que no puede entenderse “que exista un derecho de cualquier persona a acercarse a otra y darle un beso cuando la víctima no lo admite como prueba de cariño o afecto” por la circunstancia que sea.

“EL CONTRATO FUGAZ DE UN BESO NO CONSENTIDO SUPONE UNA INVASION CORPORAL”

Por el contrario, apuntan, se entiende “como un ataque personal a su intimidad y libertad sexual de consentir o no consentir quién pueda acercarse a la misma para hacer un acto tan íntimo y personal como es darle un beso”.

Para los jueces del Supremo español, “el contacto fugaz de un beso no consentido supone una invasión corporal” sobre la víctima, “que no está obligada a admitir actos sobre su cuerpo de contenido sexual, como puede ser un beso inconsentido en su cara”.

Es más. En un duro párrafo sostienen que en los casos de besos sin consentimiento estamos ante un “ataque a la libertad de la mujer de decidir con quién quiere besarse, o quién acepta y admite que le dé un beso”.

EL POLEMICO BESO DE LUIS RUBIALES

Los expertos señalan que más allá de que se trate de un fallo referido a un caso puntual, tendrá consecuencias sobre otras demandas posteriores.

Especialmente, explican, servirá para interpretar la causa contra Luis Rubiales, el expresidente de la Real Federación de Fútbol Española (RFEF).

Este expediente llegará a juicio en octubre próximo, y ahí se determinará si Rubiales, al besar de la forma en que lo hizo a la jugadora Jenni Hermoso durante la celebración del Mundial femenino, se pudo interpretar como una muestra de cariño o como un acto sexual.

LA NUEVA LEY ESPAÑOLA Y SU REFORMA

En 2022, el gobierno de Pedro Sánchez impulsó y logró aprobar en el Congreso una ley llamada de Garantía Integral de Libertad Sexual, que vino a sancionar los delitos referidos a los abusos sexuales. Se la conoce como Ley de Libertad Sexual y, especialmente, como ley de "solo sí es sí".

Para muchos es una de las leyes más vanguardistas del mundo en favor de los derechos de las mujeres. Pero sus críticos consideran que vulnera la presunción de inocencia y la igualdad ante la ley.

LA RECIENTE LEY DE LIBERTAD SEXUAL

El punto central de la norma, y también el que más debate generó, se refiere a la necesidad de consentimiento antes de cualquier interacción sexual.

"Solo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona", expone el texto legal.

De esta manera, las acciones sexuales sin consentimiento se consideran agresiones y se castigan con diferentes penas, dependiendo de las circunstancias y los agravantes del caso.

De acuerdo a la ley, una agresión sexual no implica necesariamente el uso de la fuerza o que la víctima haya tratado de resistirse ya que, por ejemplo, su pasividad podría estar condicionada por una intimidación ambiental o por la ingesta de alcohol u otras sustancias.

Pero la norma dejó un “agujero legal” que provocó reacciones adversas. Por ejemplo, la reducción de la pena a algunos condenados por delitos sexuales.

A los seis meses el tema volvió al Congreso para una reforma, que contó con la aprobación de la oposición.

Se decidió mantener un único delito de agresión sexual, pero se introdujo un subtipo para diferenciar entre agresión con violencia e intimidación, o sin ella. También se cambiaron algunas penas. Una vez que se realizaron las correcciones necesarias, entró en vigencia.

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