Francisco Martínez Requena fue el primer poblador de Ciudadela. Se trata de un inmigrante español había llegado a Comodoro Rivadavia en 1930 para instalarse en la esquina de Alem y Huergo con el tambo "El Porvenir" hasta que el general Angel Solari durante la Gobernación Militar determinó la erradicación del ejido de los tambos, chancherías y mataderos y comenzó a regir el plazo de seis meses para que cambiara de ubicación.
Fue en 1944 cuando el tambo se instaló en el camino a Diadema, junto a la vía, donde fueron a vivir don Francisco su esposa su hijo Francisco de 8 años y Carmen Hilda aún en el vientre materno, aunque después llegarían también Sara y Carlos.
En el lugar no había más que un zanjón y dos manantiales, además de un pozo tras la casa que también se podía sacar agua con balde y roldana. En ese casco prosperó el tambo que alojó primero a la familia y después a los peones y fue en el lugar donde se levantaron las primeras piezas donde vivieron los pioneros llegados de la mano de la construcción de Gas del Estado en 1947, hasta que pudieron construir sus propias casas.
En plena expansión y con dos turnos de reparto, el tambo sumó 500 chivas en tres años y algunas chanchas y siguió siendo la única casa de la zona hasta el año 1947. El Porvenir funcionó como proveedora a pequeña escala también para el consumo doméstico hasta 1957, cuando la enfermedad de Martínez Requena lo obligó a retornar al ejido urbano hasta 1959, año en el que falleció probablemente sin tomar conciencia de haber sido casi involuntariamente el fundador de un barrio comodorense.
Durante la ceremonia el secretario municipal de Servicios a la Comunidad, Rubén Palomeque entregó a familiares del homenajeado la resolución por la cual se impone este nombre a la plaza.
Allí Juan recordó a su padre y agradeció que el municipio rinda homenaje al fundador de Ciudadela. "Me acuerdo de una anécdota cuando tenía 12 años, estaba junto a la vía y vi que llegaban camiones con caños y entonces me acerqué y le pregunté a esos italianos para qué eran los caños, y me dijeron que era para mandar gas a Buenos Aires. Yo era como decían ellos un pibe de campo y les dije que en mi casa no había luz, ni gas y tomábamos agua del manantial. Años después esa obra se hizo realidad con el gasoducto Presidente Perón", rememoró el hijo del primer poblador del barrio.
Recordó que algunas otras familias pioneras también continúan viviendo en ese sector como el caso de familiares de Tránsito Vidal o la familia Soto.
Mientras, Palomeque destacó los valores y principios de aquellos hombres que hicieron grande a la ciudad. "Requena fue un pionero del siglo pasado que representa los valores de la época y hay que agradecer a los concejales que trabajar la materialización de este sueño", sostuvo.