Mataron a un remisero de 15 puñaladas y se paralizó la ciudad por 9 horas

El remisero Fernando Schmidt murió ayer asesinado de 15 puñaladas por uno o dos pasajeros. Moribundo, alcanzó a recorrer dos cuadras más en el Toyota Etios. Los asesinos no se llevaron nada y la víctima alcanzó a avisar por radio que estaba en peligro. Sus compañeros lo asistieron, pero murió camino al Hospital. Un centenar de remiseros, junto con colectiveros y taxistas, paralizaron los ingresos a Comodoro por ruta 3 hasta que el jefe de Policía se comprometió a instrumentar los retenes que ya le habían solicitado en 2008. En tanto, el vicegobernador Mariano Arcioni dijo que le adjudicarán una vivienda a la viuda y el intendente Carlos Linares dispuso que el municipio subsidio con 25 mil pesos mensuales a sus dos hijos hasta que sean mayores de edad. La Policía detuvo a dos jóvenes que fueron sorprendidos robando las cámaras de seguridad de la agencia Aleisa donde quedó registrado el rostro del principal sospechoso del homicidio. A la tarde detuvieron a un tercero, Miguel Angel Sotelo, quien sería el homicida.

Fernando Andrés Schmidt tenía 35 años. Era chofer en Remis Aleisa y padre de Sofía y Benjamín. A la nena le había trasmitido la pasión por el karting y los fierros. Al nene le legó su interés por los autitos de colección que construía para vender. Estaba orgulloso de ellos, eran su razón "para ponerle una sonrisa a la adversidad". Estaba en pareja con Andrea desde hacía 14 años y según sus compañeros era "muy buena persona". Le decían "Platillo", quizás porque le gustaba contar historias de objetos voladores no identificados y se había hecho querer en todas las agencias que había trabajado. "Soy aquel que no se rinde, pelea hasta el final, apasionado como pocos y afortunado en la creatividad", se puede leer en su Facebook.
La víctima trabajaba de 19 a 7 y podía llegar a su casa con unos 500 pesos por noche, ya que recibía el 30 por ciento de la ganancia del día. Todo era a pulmón. Había que meterle horas de viaje y no evitar a ningún cliente.

ULTIMAS HORAS

Ayer a la mañana llegó un joven hasta la remisería "Aleisa", ubicada en Juan XXIII 553 del barrio Ceferino Namuncurá. Se hallaba con dos compañeros que al ver la fisonomía del pasajero prefirieron no salir. Pero Fernando se puso de pie sin problemas y encendió el auto, un Toyota Etios blanco –patente NQT 378-. Eran las 4:18. El que hasta ese momento era un pasajero pidió pasar a buscar a alguien por calle Almonacid al 700. Cuando llegaron a Los Alamos y Huergo, del barrio La Floresta, Fernando recibió las puñaladas mortales. Quince en total. Se presume que el asesino no tenía dinero y discutió con él. Las primeras heridas las recibió en el cuello, a la altura de la yugular; le siguieron otras en el pecho, en los brazos, en el hombro, en el rostro y en la frente. Pero no le llevó nada, ni la billetera, ni su teléfono celular. Todo quedó allí.
Como pudo, Fernando Schmidt se comunicó por la radio del remis con sus compañeros, dijo su código de peligro -"positivo 30"- y todos inmediatamente supieron que algo andaba mal. "Me hirieron, que venga una ambulancia" dijo y se desestabilizó en Las Orquídeas y Granaderos (barrio San Martín), donde su auto se estrelló contra un Fiat Adventure estacionado.
Al lugar llegaron sus compañeros y la Policía de la Seccional Séptima. Según le contó uno de los remiseros a El Patagónico, ante la demora de la ambulancia de más de 15 minutos lo llevaron por su cuenta hasta el Hospital Regional, donde finalmente se constató su muerte. En el trayecto no pudo hablar. Las heridas habían sido más que serias.
Las manchas de sangre quedaron en el remis y en la calle. En ese lugar en el que los vecinos dijeron ayer que sufren robos a diario. En la misma esquina que la semana pasada a una joven la cortaron con un cuter para robarle su teléfono y en donde a una mujer la apuñalaron en el brazo para robarle la cartera. Allí quedó desangrándose Schmidt.
En el lugar trabajó personal de la Policía Científica, la fiscal Camila Banfi y el ex segundo jefe de la Brigada de Investigaciones -ahora trasladado a la comisaría de Laprida-, Pablo Lobos, junto al comisario Luis Mellado.
Una vez confirmado el crimen de Schmidt, los remiseros se fueron desde el Hospital Regional hasta la Unidad Regional donde comenzaron con un corte sobre la calle Güemes a las 6 de la madrugada. Pidieron enseguida la llegada del intendente Carlos Linares y del gobernador Mario Das Neves.
Después pararon a los primeros camioneros chilenos sobre Güemes y San Martín y cortaron la salida de Comodoro en San Martín y Abásolo. También cruzaron los autos en ruta 3 y 26 paralizando así la totalidad de los ingresos y egresos de Comodoro Rivadavia.

ROBAR LAS PRUEBAS

Mientras alrededor de las 7 los remiseros esperaban la llegada del jefe de Policía, Juan Ale, un remisero de otra agencia que se había enterado de la desgracia de Schmidt decidió pasar por "Aleisa". Cuando estaba por estacionar frente a la remisería vio a dos personas que saltaban desde adentro.
Llevaban un mate y afuera había otro haciendo de "campana". Cuando logró estacionar, uno de los que estaba sentado en la vereda le dijo: "los muchachos están primero", señalando a los que habían saltado de la agencia.
El chofer entró y observó que estaba todo cerrado y que el teléfono sonaba. Todo estaba revuelto. Ahí se percató de que se trataba de un robo por lo que salió y vio correr a los tres sospechosos por Araucarias. Con el que se había topado era el "campana", pudiendo ver una particularidad en el sospechoso: era rengo. Marcó mal el número de la Policía, fue hasta el Hospital y luego alertó del robo a los remiseros que ya estaban apostados frente a la Unidad Regional.
Cuando volvió al lugar del robo, señaló a la Policía que dos de los que había visto estaban a media cuadra por la calle Almonacid al 700. Los reconoció pese a que se habían cambiado de ropa. Los delincuentes se habían llevado una cámara y el teléfono, pero no pudieron alzarse con el aparato que graba todo, el DVR. Allí había quedado el rostro del que solicitó el auto.
"Estos dos son los que entraron a robar", le señaló a policías de la Seccional Cuarta. Los dos detenidos fueron identificados como Claudio Alberto Huilipan, de 29 años y de Trelew, albañil y domiciliado en el barrio San Cayetano. Fu a él quien la Policía en la requisa le secuestró en el bolsillo trasero derecho un cuchillo.
El otro detenido fue identificado como Jesús Leonardo Aguilar, de 24 años, con domicilio en La Pinta al 3.500 del barrio San Martin. A los dos se les dio ingreso por robo y encubrimiento por homicidio.
El tercero, el "campana" rengo, tenía cabello rapado a los costados. La Policía realizó durante la mañana una consigna en el sector mientras se pedían los allanamientos en busca de más sospechosos.
La titular de la remisería dijo que alguien le avisó que le habían entrado a robar y ella misma ingresó a la agencia y constató que le faltaba un teléfono celular y una cámara de filmación de la sala de operadores. Los delincuentes habían tirado todo al suelo, desde el televisor a los muebles. Se llevaron un Nokia y dieron vuelta la cámara de seguridad.
La mujer dijo que era la primera vez que le robaban en la agencia en seis años que está en el lugar, por lo que no parecería ser una casualidad, sino más bien algo planeado en busca de hacer desaparecer una prueba fundamental: las imágenes del sospechoso que había salido con Schmidt en su auto.
El homicidio del remisero es el sexto en el mes de enero y muchos de sus compañeros ayer recordaron haber vivido la misma situación de impotencia y reclamo frente al crímen del remisero Oscar Ibarrola Yañez, ocurrido el 16 de febrero de 2012.

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