Creador de universos fantásticos, el escritor norteamericano Ray Bradbury --que falleció en los Angeles a los 91 años-- abarcó mucho más que el género de ciencia ficción como lo demuestran su célebre “Crónicas marcianas”, uno de sus textos más emblemáticos.
Para Bradbury la ciencia ficción “no es otra cosa que el nacimiento de las ideas”, un género inabarcable en sus infinitas fantasías, que se nutre del avance tecnológico y las epopeyas espaciales, pero también de la aventura interior del ser humano, surcada por extraños sueños y la fuerza de sus deseos.
“No soy solamente un escritor de ciencia ficción --afirmó el escritor antes de llegar a Buenos Aires en 1997 para participar de la Feria del Libro--. Si bien algunos de mis libros, como `Fahrenheit 451`, pertenecen a ese campo, en general tienen más que ver con lo fantástico”. .
Jorge Luis Borges --prologuista de la primera edición española-- dijo que al leerlo sintió la fuerza de una narración que aunque anticipaba los viajes espaciales, también recuperaba el corazón de viejas creencias.
Novelas, ensayos, poesías, guiones para el cine y la televisión a --en total casi 600 cuentos y 30 libros-- conforman la obra prolífica de este escritor, que tuvo sobre todo desde un principio la aceptación de la gente común, fascinada con sus historias.
Generalmente ignorado por los grandes premios literarios, Bradbury tuvo un reconocimiento especial: en 1992 se bautizó un asteroide con su nombre. Ahí en el espacio como a él le gustaba.
- 06 junio 2012