Amigarse con el error

Cierta vez, en un viaje de avión un empresario petrolero me comentaba sobre una charla que había mantenido con su socio extranjero al momento de inaugurar su nueva empresa.
El extranjero, a modo de aliento, le dijo: “espero que ahora, al arrancar con el negocio, nos equivoquemos mucho”.
El hombre entendía que equivocarse era positivo, era la mejor manera, de aprender y deseaba empezar su empresa cometiendo una buena dosis de fallos.
Nuestra cultura, por el contrario, tiene una tendencia a ocultar el error.
Cualquier fallo en la tarea que estamos haciendo es asumido como una situación vergonzante, que nos lleva al ocultamiento y la negación. Se hace carne el pánico a no ser perfecto.
Pero al negar el error también nos perdemos de extraer la enseñanza, que es en definitiva lo que nos lleva a crecer y a superarnos.
Cuando pensamos en las políticas públicas, en la gestión de los gobiernos, pasa algo similar.
Quien administra toma a mal el reconocimiento de cualquier fallo en la gestión de los bienes comunitarios y gasta recursos de todos en el ocultamiento mediático de lo que salió mal.
Quienes tenemos la tarea institucional de controlar el funcionamiento del Estado, no sólo nos tenemos que detener en el control legal y contable del dinero. Debemos mirar un poquito más allá.
El sentido del control público no es perseguir a quien gestiona rechazando rendiciones, sino evaluar si la utilización de los recursos sirvió de la mejor manera para mejorar la calidad de vida de nuestra gente.
No vamos atrás del error, vamos buscando la enseñanza.
Por esa razón el sistema de control público previsto en las constituciones de los estados modernos como un órgano externo, un “extrapoder” dotado de independencia funcional, permite que se realicen amplios análisis de las políticas públicas, pidiendo informes, realizando estudios y auditorías.
Pero el sentido de estos estudios no es una búsqueda policial de responsabilidades; muy por el contrario tiene por objeto extraer una enseñanza; mejorar un procedimiento; ahorrarle recursos a los ciudadanos.
Hay en nuestra ciudad, en la provincia y en el país funcionarios que aún no comprenden la razón de ser de esta tarea y reaccionan de la manera más violenta y poco proactiva a los pedidos de informes.
Los Tribunales de Cuentas y demás entes de control del Estado, además de aprobar o desaprobar rendiciones de dinero, pueden emitir otro tipo de actos administrativos llamados “recomendaciones”.
Estas recomendaciones son la culminación de un estudio que consiste en analizar una situación particular de una política pública para determinar si fue eficiente, si cumplió los objetivos tenidos en miras por el Estado y en caso de detectarse un problema recomendarle a quien administra (presidentes, ministros, gobernadores o intendentes) la mejora de los métodos de trabajo.
La noticia de la semana es la fijación de la fecha para las elecciones que el año que viene permitirá elegir democráticamente la forma en que se administrará nuestra comunidad en los próximos años.
Es un momento de reflexión, pero también para la sabia evaluación de las políticas que funcionaron, las que se gestionaron bien y también de aquellas que se equivocaron. Porque cuando asuma un nuevo gobierno debemos asegurarnos de que las nuevas autoridades tengan un cabal conocimiento de la situación de los grandes temas de nuestra ciudad, de nuestra provincia y de la Nación Argentina.
Hay políticas públicas que necesitan continuidad en el tiempo porque si se interrumpen generan grandes pérdidas económicas al conjunto de la sociedad.
Además de elegir bien a quienes aseguren la continuidad en el crecimiento del país y la mejora de aquellas políticas públicas que salieron mal, debemos estar seguros que tienen la capacidad, el conocimiento y el aplomo necesario para reconocer los errores.
Hay desafíos pendientes de resolución.
Tenemos que convertir la ciudad de Comodoro, para que además de un lugar para trabajar y hacer negocios, sea un lugar bueno para vivir bien.
Tenemos que solucionar los problemas de calidad en el suministro de agua, luz y cloacas. Volcar recursos a la recuperación del espacio público. Trabajar urgente en toda la red vial y de transporte.
A nivel provincial corresponde también resolver los puntos esenciales de la función del Estado como son la salud, la educación y la seguridad pública.
Atrás de estos ejes está la vida y la muerte, la felicidad o la desgracia, el orden o el desorden.
Son tan importantes los temas de gestión a resolver que necesitaremos como nunca amigarnos con el error y extraer la enseñanza. 

Fuente: Carlos Jurich

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