Por culpa de los últimos dos empates ante Málaga y Real Sociedad, el Barça salió al campo de juego prácticamente obligado a cosechar un triunfo que le permita recortar distancia con su archirrival y líder de la competencia.
Los de Luis Enrique manejando la pelota, algo fiel a su estilo, y los de Zinedine Zidane más retrasados que de costumbre, intentando robar la pelota, salir rápido de contra y agarrar mal parado a su contrincante.
En la primera parte, los azulgranas no encontraban los caminos, pese a contar con la posesión del balón. La visita, con una muy buena movilidad de su zona media y el tridente ofensivo, le generó algunos dolores de cabeza al Barcelona.
Los primeros 45 minutos también estuvieron cargados de algunas polémicas, como el penal no sancionado a favor del Merengue por una falta de Javier Mascherano a Lucas Vázquez dentro del área al inicio del juego.
El gol, sumado al ingreso de Andrés Iniesta, pegaron fuerte en el Real Madrid. Los del estratega francés nunca encontraron el camino y el local aprovechó; pero perdonó. Tanto Neymar como Lionel Messi no estuvieron precisos a la hora de definir y lo terminaron pagando caro.
Pese a atacar sin ideas y de manera desesperada, tras dos cabezazos de Cristiano Ronaldo que pasaron cerca, Sergio Ramos ganó en las alturas para nivelar las acciones y enmudecer al Camp Nou.