Boca se mantiene firme y ahora son nueve los puntos que los separan de sus escoltas

El equipo de Guillermo Barros Schelotto, sin jugar bien, volvió a sumar el último domingo un nuevo éxito ante el juvenil Banfield y estira la diferencia sobre San Lorenzo y Talleres que marchan segundos. Además, le sacó 21 puntos de diferencia a su eterno rival River.

En clave de dosis homeopáticas, sin terminar de conformar a su exigente tribuna, así y todo Boca marcha a tranco firme, gana partido tras partido, se perfila como el holgado vencedor de la Superliga del fútbol argentino y deja como asunto por discutir del segundo puesto para abajo.

Una tempranera sociedad de Cristian Pavón y Carlos Tevez, desborde del cordobés y frentazo de anticipo del veterano de Fuerte Apache, alcanzaron para que Boca saque adelante su compromiso en condición de visitante ante los suplentes de Banfield en uno de los partidos más importantes de la fecha 16.

(El ‘Taladro’ volvió a jugar sin su base titular, habida cuenta de que mañana jugará su pase a la fase de grupos de la Libertadores en Montevideo y contra Nacional).

Es evidente que las lesiones de Fernando Gago, Darío Benedetto y Pablo Pérez han mermado el nivel de Boca, ahora más subordinado al criterioso orden del colombiano Wilmar Barrios y al desorden positivo del uruguayo Nahitan Nández y, por curioso que parezca, a la seguridad defensiva.

En ese sentido, poco observado es el dato de que Boca ha mantenido su arco invicto en 11 de sus 16 presentaciones y recibido dos goles apenas una vez, cuando cayó 2-1 con Racing.

A nueve puntos de Talleres, que empató en San Juan, y San Lorenzo, aunque los de Boedo adeuden su partido con Independiente, la posibilidad de que Boca se caiga y decline su liderazgo se ve francamente remota, por sus méritos genuinos y por un fixture piadoso por demás.

De los once adversarios que les quedan sólo cuatro están entre los doce primeros de la tabla: Talleres y Unión de los que recibirá e Independiente y Argentinos Juniors de los que visitará.

También jugará con San Martín, Tigre, Defensa y Justicia y Newell`s en la Bombonera, y Atlético Tucumán y Huracán fuera de casa.

Esta fecha entre otras cosas ha destacado por el muy bajo nivel de los arbitrajes y de ellos algunos de tinte escandaloso, tan escandalosos como los penales omitidos por Germán Delfino en perjuicio de Lanús; de Ramiro López en perjuicio de Argentinos Juniors; y de Jorge Baliño en detrimento de River, cuya hinchada y hasta el mismo Marcelo Gallardo pusieron el grito en el cielo.

De hecho, en la conferencia de prensa el entrenador de River volvió a sugerir que hay una voluntad expresa de dañar a River, ironizó que espera que “no haya nada raro” y de forma deliberada o velada empezó a poner presión a la terna arbitral que el 14 de marzo próximo será designada para dirigir el partido final de la Supercopa Argentina.

Justo es reponer, sin embargo, que en el caso específico de su partido de anoche ante Godoy Cruz, el equipo de Núñez volvió a dejar una imagen de mediocridad expresada en una escasa elaboración de juego y profundas falencias defensivas.

De momento, River marcha a 21 puntos de Boca y a ocho del último escalón clasificatorio a la Libertadores de 2019, que de forma transitoria asimismo comprende a Talleres, San Lorenzo, Godoy Cruz y Estudiantes.

En una de las demostraciones más opacas del buen ciclo del Pampa Biaggio (cerca del 70 por ciento de los puntos), San Lorenzo ganó con lo justo gracias a un gol de Rubén Botta y sumó tres garbanzos que sostienen la esperanza de enhebrar una buena racha que coincida con un tobogán de Boca.

Newell’s sufrió la tercera derrota en serie de la mano del Chocho Llop, ya al borde de la salida del club del Parque Independencia.

Argentinos Juniors y Atlético Tucumán brindaron un entretenido ida y vuelta, con un 2-2 final de moneda al aire, aunque los de La Paternal estuvieron más cerca de la victoria.

A la espera del todo o nada de mañana en Porto Alegre, por la Supercopa, el mix que dispuso Ariel Holan para Independiente no pudo con Temperley en tierras “gasoleras”: fue un 0-0 con gusto a poco, aunque desde cierta perspectiva el punto les sirvió a los dos.

El que está en su máximo esplendor es el jardín de infantes que dirige el sorprendente Leonardo Fernández en Rosario Central: fueron cinco goles y pudieron ser seis y set.

Entre todos los pibes que brillaron, dispusieron de su cresta de la ola Maxi Lovera (18 abriles, entendedor y proveedor) y Andrés Lioi, de 20 años y aplomo de veterano para desembarcar en el área y rubricar en la red en tres oportunidades.

Olimpo, igual o peor desde que es dirigido por Christian Bassedas, se insinúa condenado a descender, igual que Temperley, Arsenal y Chacarita, aunque los 33 puntos que hay en danza avalan el optimismo de los cuatro y al tiempo inhiben sentirse a salvo a Vélez y Huracán (que empataron, los de Liniers con Belgrano y los de Parque Patricios con los de Sarandí), Tigre y Patronato.

En el más confortado pelotón de los aspirantes a las copas internacionales se hicieron notar Racing y Estudiantes.

La “Academia”, que al comienzo de su partido con Lanús disfrutó de un par de señales venturosas (un remate en su travesaño y una infracción penal de Alejandro Donatti contra Lautaro Acosta, que no recibió sanción), volvió a dar síntomas de crecimiento, tuvo a Ricardo Centurión en un muy nivel y alcanzó el tercer triunfo al hilo en el ciclo del ‘Chacho’ Coudet.

Los platenses, por su lado, dieron cuenta de un desvaído Unión, cerraron una interesante racha de cinco victorias en sus siete últimos partidos y treparon al quinto lugar.

El acosado Vélez del “Gringo” Heienze salvó un punto en el descuento ante el ascendente Belgrano de Pablo Lavallén, que tuvo el partido servido, pero fue incapaz de dar el golpe de gracia y al cabo lo pagó muy caro.

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