Brillantes interpretaciones de joyas del blues en el nuevo disco de los Stones

La banda echó mano a un repertorio compuesto por leyendas como Willie Dixon, Jimmy Reed, Howlin Wolf, Little Walter y Eddie Taylor, entre otros, y lo registró en vivo, en los estudios British Grove Studios.
El legendario grupo británico The Rolling Stones se luce en su nuevo disco de estudio “Blue & Lonesome”, con brillantes interpretaciones de joyas perdidas de autores clásicos de blues, en un trabajo en donde cada uno de sus integrantes alcanza momentos sublimes, en un género en el que se los nota particularmente a gusto.
Con un excelente trabajo vocal y en armónica de Mick Jagger; un soberbio Charlie Watts, especialmente en las composiciones ligadas al rhythm and blues y al boggie; y un sólido y amalgamado trabajo de guitarras de Keith Richards y Ron Wood, “Sus Majestades Satánicas” dan forma a una labor que los muestra en gran forma.
A once años de “A bigger band”, su última placa de estudio, los Stones decidieron volver a las fuentes y revisitar algunos temas que inspiraron a la banda de Manchester en sus inicios, cuando, en medio del furor despertado por los Beatles, se encargó de llevar a la juventud británica los sonidos provenientes del Estados Unidos “negro”.
Para ello, la banda echó mano a un repertorio compuesto por leyendas como Willie Dixon, Jimmy Reed, Howlin Wolf, Little Walter y Eddie Taylor, entre otros, y lo registró en vivo, en los estudios British Grove Studios, tal como solía hacerse en aquellos tiempos. Algún breve comentario de los músicos que se oye al finalizar algunos temas dan cuenta del clima en que se realizó la grabación.
El resultado final ubica a “Blue & lonesome” como el mejor disco del grupo de las últimas tres décadas, sobre todo por la solidez interpretativa.
La placa abre con “Just your fool”, de Buddy Johnson, un clásico blues con una introducción de armónica a medida que la banda repasa los doce compases tradicionales, para luego dar paso a la voz de Jagger, que suena con un leve efecto que da la sensación de estar en presencia de un viejo disco de pasta de los años '50.

INTENSIDAD BLUSERA

Más intenso se pone el clima al llegar al tercer corte, con la composición de Little Walter que le da título al disco, un blues lento, lastimero, que comienza a andar luego de una grandilocuente introducción que crea suspenso en torno al ritmo que lo sucederá. Nuevamente, la armónica rompe la homogeneidad de la parte instrumental, aunque en este caso la guitarra de Richards asume el rol de una segunda voz que “responde” cada línea lanzada por Jagger.
La sensualidad aparece con “All of your love”, de Magic Sam, en donde Jagger abandona el tono lastimero y, en medio de un fraseo de guitarra que se repite como motivo a lo largo del tema, ofrece una sexy interpretación que es refrendada por el solo de piano de Chuck Leavell.
El rhythm and blues se hace presente en “Ride 'em on down”, de Eddie Taylor, con un arranque “mordido” que le da espontaneidad a la grabación, guitarras sucias que se entrelazan y uno de los mejores momentos de Watts, quien apela a todo un repertorio de golpes y fills que llenan de vigor a la canción.
El disco cierra con “I can't quite you babe”, de Willie Dixon, tal vez el tema más conocido de todos por la cantidad de versiones famosas con las que cuenta, sobre todo la realizada por Led Zeppelin en su disco debut.
Ideal para cerrar la placa, este lento blues aporta un dramatismo que gana en intensidad y grandilocuencia sobre el final, gracias nuevamente al solo de guitarra de Clapton, quien también participa en esta canción.
Si bien es cierto que con “Blue & lonesome” el legendario grupo vuelve a sus raíces, también es para destacar que la lectura a estos clásicos del blues son abordados por, probablemente, una de las bandas más experimentadas del planeta, lo cual dota al trabajo de una justa combinación de frescura y sabiduría.

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