Con una diferencia mínima, Horacio Rodríguez Larreta se convirtió ayer en el nuevo jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Lejos de la distancia que auguraron las principales encuestas y miembros de la gestión de Mauricio Macri, sólo tres puntos separaron al actual jefe de Gabinete del diputado Martín Lousteau.
Los resultados finales del escrutinio provisorio arrojaron que el PRO se quedó con el 51,6% de los votos frente al 48,4% de ECO, una fuerza joven que supo capitalizar el voto de los sectores opositores a la gestión macrista en la Ciudad.
La baja performance del PRO complicó el acto que Macri imaginó como el relanzamiento de su candidatura presidencial en el bastión principal de su fuerza.
Durante las elecciones del 5 de julio, la fórmula del PRO ya había salido primera con el 44,7 por ciento de los votos, en tanto que la de ECO se había hecho con el 25 del total.
En su discurso, Larreta celebró y evitó hacer menciones al los números. Sólo destacó que Lousteau hizo una "excelente elección". "Festejamos el enorme orgullo de que los porteños sigan apoyándonos en la transformación", agregó ante los militantes que se unieron en el búnker amarillo.
Larreta es el jefe de Gabinete porteño desde que Macri llegó al Ejecutivo de la Capital el 10 de diciembre de 2007. Antes, había acompañado al ex presidente de Boca en su primer intento por gobernar la Ciudad, cuando cayó ante Aníbal Ibarra.
SEGUNDA FUERZA
"ECO se ha transformado en la segunda fuerza de esta ciudad", bramó Lousteau desde el escenario, ante una encendida batucada de militantes radicales que coreaban "a dónde están, a dónde están los que dijeron que nos iban a bajar" y que festejó los 23 puntos que sumó el frente al 25,5 por ciento de votos obtenido en la primera vuelta.
Acompañado por su compañero de fórmula, Fernando Sánchez; el precandidato presidencial de la UCR Ernesto Sanz y los legisladores electos de ECO, encabezados por Roy Cortina, Lousteau ratificó el rol opositor de su espacio y destacó que el frente triunfó en 9 de las 15 comunas de la ciudad.
De jean y camisa blanca, Lousteau reafirmó que junto a los 14 legisladores y 26 comuneros, ECO será una "oposición constructiva", que sabrá "proponer y acompañar lo que deba ser acompañado, discutir las prioridades y señalar todas las cosas que parezcan reñidas con la ética".
En su discurso, el ex ministro deslizó su intención de representar una opción política capaz de terciar entre el PRO y el kirchnerismo, "con las prioridades correctas" y "sin quedar atrapado entre opiniones contrapuestas que no saben construir", consciente de que con este resultado consigue una plataforma nada despreciable hacia 2019.
"No creemos en las polarizaciones artificiales y caprichosas; creemos que la multitud y la diversidad de opiniones son la mejor manera de fortalecer la democracia, de combatir la desunión y de fomentar el progreso", expresó.
Lousteau obtuvo casi el doble de votos que en la primera vuelta electoral, cuando consiguió el 25,5 por ciento de los sufragios, lo que dejó en evidencia que el candidato de ECO cosechó buena parte del apoyo antimacrista en la Ciudad.
En cambio, el hecho de que Larreta haya aumentado apenas seis puntos dejó en evidencia que el sucesor de Mauricio Macri ya había alcanzado su techo en la primera vuelta electoral.
La vertiginosidad con la que se conocieron los primeros resultados, apenas pasadas las 19, tuvo impacto en el ánimo en el búnker de ECO, donde los militantes del radicalismo y el socialismo dieron rienda suelta a los festejos.
Poco después, Lousteau, rodeado por las principales figuras de su espacio y la compañía de su mujer, Carla Peterson, que lo miraba a pocos metros, empezó su discurso.
Las primeras palabras fueron de agradecimiento a todos los que participaron del esfuerzo de ECO y también expresó su "reconocimiento" al PRO por la victoria y le deseó a Rodríguez Larreta "los mejores deseos para los próximos cuatro años en la ciudad".
"Somos un pueblo futbolero y los partidos se terminan con los resultados", aceptó Lousteau, claramente exultante por los 23 puntos que sumó a los 25,5 que había conseguido en la primera vuelta.