Pesoa reconoció su responsabilidad y, evidenciando conmoción mientras hablaba, dijo que lo avergonzaba reconocer lo que hizo frente a una de sus víctimas y pidió disculpas. La Defensa y la Fiscalía acordaron una pena unificada de 6 años de prisión de cumplimiento efectivo. La sentencia se conoció el último viernes.
La confesión de su culpabilidad, el arrepentimiento, la vergüenza que sus acciones le producen, el pedido de disculpas a las víctimas y las palabras de Pesoa diciendo que ya no era la misma persona que cometió esos hechos, dieron un clima poco usual en audiencias de este tipo. Una de las víctimas, presente en el juicio, se acercó, le dio la mano y lo disculpó pidiéndole que no vuelva a incurrir en el delito. La familia del imputado también habló con la víctima y le pidió perdón por lo que él le había hecho.
LOS DELITOS
Uno de los hechos tuvo lugar en la localidad de Cholila, el día 2 de noviembre del año 2004, en horas de la tarde, en el interior de la vivienda ubicada a 50 metros de la escuela Provincial Nro. 75 en circunstancias en que Diego Walter Pesoa, previo forzar los postigos de una ventana, procedió a ingresar a dicha vivienda y apoderarse ilegítimamente de elementos ajenos, entre ellos la suma de pesos 5.000, dos tarjetas una de debito Maestro y otra Mastercard de Macro Bansud, además de dos controles remotos de Direc TV nuevos.
El segundo hecho fue agravado contra dos turistas. En esta causa, además de Pesoa, hay otra persona imputada como coautor (su responsabilidad se debatirá en otro juicio). A ambos se les imputó el hecho acontecido en jurisdicción del Parque Nacional Los Alerces, sobre ruta Nro. 71 en el sector próximo a Lago Verde, el 9 de diciembre de 2004.
Las víctimas, de origen canadiense, fueron Claude Bussieres y Yolanda Provost, quienes circulaban por dicha ruta en un vehículo arrendado marca VW Gol dominio colocado EDG-158 y antes de llegar al lago fueron detenidos por los jóvenes que «hicieron dedo».
ROBO A UNA DISTRIBUIDORA
Aquí Pesoa, según la acusación fiscal, habría actuado en compañía de Martín Andrés Gentillin, recientemente fugado de la Comisaría 2º y que aún sigue prófugo.
El hecho ocurrió en Esquel el día 15 de noviembre de 2005, en el local comercial Arcor Distribuidora, ubicado en la intersección de las calles Volta y San Martín. Cerca de las 18:50 se encontraban trabajando el propietario y un empleado cuando ingresaron Pesoa con un cuchillo, tipo sevillana, y Gentilin con un arma de fuego.
Pesoa, a cara descubierta, y el otro con un gorro tapándose el rostro, se llevaron un reloj Citizen imitación Rolex, la recaudación y un celular.
Mientras cometían el robo, llegó la policía, que había sido alertada del hecho por otro trabajador. Los ladrones se cubrieron detrás de la puerta y arremetieron contra el efectivo policial. Pesoa lo apuntó con un arma blanca, mientras Gentilin desde atrás le aplicó un golpe en la cabeza con el arma de fuego.
Salieron corriendo, y detrás el policía, al que le dispararon con la intención de herirlo. Finalmente, fueron encarcelados.