Desilusión mundial: cuando la casa no está en orden, el éxito es cuestión de suerte

Un mesías que no apareció, un entrenador ávido a la hora de firmar contratos. Una prensa que fue fiel al refrán: "el ojo del amo engorda al ganado". Y la verdad en la cancha, que dejó a la Selección Nacional muy lejos del milagro.

El Mundial de Rusia significó para el seleccionado argentino de fútbol, con el astro Lionel Messi incluido, una decepción gigante envuelta en discusiones extrafutbolísticas que incidieron en el ciclo del equipo durante las Eliminatorias Sudamericanas y no dieron lugar al milagro.

El caos institucional quedó al descubierto con el fallecimiento de Julio Humberto Grondona en 2014, continuó con la elección del nuevo presidente el día del empate entre Luis Segura y Marcelo Tinelli; y prosiguió con Claudio Tapia al frente de la “nueva AFA”.

Esa situación de confusión constante se trasladó a los futbolistas, especialmente a la generación apuntada por las tres finales perdidas que antes del Mundial de Rusia tuvo a Gerardo Martino y Edgardo Bauza, dos extremos en cuanto a estrategias, como entrenadores.

El arribo de Jorge Sampaoli, en el tramo final de las Eliminatorias, generó mucha expectativa, pero la clasificación se obtuvo recién en la última fecha, con un Messi brillante en el triunfo ante Ecuador por 3 a 1 en la altura de Quito.

La Argentina logró la clasificación a Rusia por el brillo propio de Messi quien luego del subcampeonato en la Copa América Centenario 2016 renunció al seleccionado. El crack rosarino se retractó en el inicio de la gestión de Bauza, pero el rendimiento del equipo no conformó a nadie y luego de una salida desprolija del “Patón”, con el maltrato de Tapia, apareció la opción del ex DT del seleccionado chileno.

El repaso de los años previos al campeonato del mundo se configura como un espejo de la producción en Rusia con problemas en el desarrollo de la idea de juego, pero también fuera de la cancha; un contexto repetido.

El seleccionado de Sampaoli tuvo rodaje escaso en los meses previos a la cita mundialista y una vez iniciado el grupo D empató con Islandia en el debut por 1 a 1; cayó sin atenuantes ante Croacia por 3 a 0; y derrotó con lo justo a Nigeria por 2 a 1 para otra clasificación agónica.

SIN CONDUCTOR

La falta de comunicación de los jugadores con Sampaoli, cuya figura se desgastó por múltiples razones, encontró su clímax en Rusia con diferencias a la hora de armar el equipo.

La “Generación Messi” había perdido por lesión al arquero Sergio Romero, pero contaba con Javier Mascherano (en su último mundial), Ángel Di María, Sergio Agüero, Lucas Biglia y Gonzalo Higuaín.

La dependencia por Messi cobró fuerza durante las Eliminatorias desde su regreso, maquilló el descalabro con la actuación sobresaliente en Quito y demandó mucho más en Rusia.

Sin embargo, los esfuerzos del máximo goleador histórico del seleccionado no alcanzaron. Messi perdió la sonrisa en Rusia. Su gesto adusto fue habitual y recordó a aquel que había perdido la confianza luego de la Copa América 2011.

Sampaoli no encontró la manera de hacer funcionar a un equipo con fallas defensivas groseras, evidenciadas en la caída ante Croacia con una actuación deslucida del arquero Wilfredo Caballero, y el choque ante Francia tuvo en cancha a una formación consensuada con los futbolistas luego de una reunión clave en la concentración.

La despedida temprana y dolorosa de Rusia puso fin al milagro y reavivó la distancia de Messi con el seleccionado. “La Pulga” desistió de los partidos amistosos en la segundo semestre de 2018 y la derrota con Francia es hasta el momento su última imagen con la camiseta argentina.

La rescisión del contrato de Sampaoli aportó más incertidumbre. En ese contexto, Lionel Scaloni, quien trabajaba en las divisiones juveniles, se hizo cargo en forma interina. Con la negativa de nombres como Mauricio Pochettino, Diego Simeone y Marcelo Gallardo y a base de resultados se quedó con el puesto hasta la próxima Copa América a disputarse en Brasil del 14 de junio al 7 de julio de 2019.

Los amistosos ante México en noviembre pasado exhibieron nuevas caras, pocos referentes y algunas declaraciones cruzadas entre Mauro Icardi y Sergio Romero que plantearon interrogantes de cara a la conformación del plantel.

El seleccionado argentino, a la espera de Messi, deberá aprender de los errores cometidos durante 2018, el año del mundial, que se potenciaron con una gestión equívoca en todo aspecto a través de un cúmulo de desaciertos impropios de una potencia futbolística.

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