La dictadura ya había secuestrado, torturado y masacrado a miles de argentinos para junio de 1978. El país, como nunca antes, estaba sumergido en el terror, pese a que algunos intentaban negar lo que ocurría.
Los militares, entonces, aprovecharon un evento como el Mundial de fútbol para maquillar la terrible realidad argentina ante buena parte de la sociedad que los apoyaba y, especialmente, ante los ojos del mundo.
Mientras la Argentina derramaba sangre, el seleccionado de fútbol conducido por César Luis Menotti conseguía la primera Copa del Mundo, celebrada por miles de argentinos
El Mundial, incluso, tuvo un partido que estuvo (y está) bajo la sombra, ya que son varios los que afirman que estuvo "arreglado". Argentina le convirtió a Perú, de rendimiento sospechoso, los seis goles que necesitaba para seguir avanzando en el certamen. Luego, la Selección superó al resto de los rivales y venció a Holanda por 3-1 en la final.
Daniel Passarella, el capitán del equipo, recibió la Copa del Mundo de manos de Videla, acompañado por la Junta Militar en el estadio Monumental, mientras miles de argentinos ya habían desaparecidos y asesinados.