Hace poco más de diez años, cuando se empezaba a salir de la crisis petrolera y las finanzas chubutenses obtenían un indispensable refresco a los meses de despedida de Jorge Aubía como intendente y José Luis Lizurume como gobernador, las regalías petroleras volvían a ser el fruto principal de los recursos provinciales. Su volumen, por ingreso directo, volvían a ser de más de un tercio de los ingresos directos al erario; los efectos secundarios y terciarios de la trepada en el precio del crudo, lo llevaron hasta nuestros días a un 66 por ciento del tesoro anual provincial. Algo que con absoluta precisión determinó hace cosa de dos años el economista, ex rector universitario y hoy uno de los directores del Banco Chubut, licenciado Jorge Gil.
GOTEO
Por aquellos años de crisis, un alborozado Raúl Barneche (geólogo a cargo de Petrominera Chubut y más tarde candidato radical a la Gobernación) nos revelaba el secreto de la certeza administrativa que permitía que -al menos- se superara la crítica historia del pago de los sueldos de los empleados públicos con atraso. Las regalías petroleras entran día por día en una cuenta especial del Gobierno provincial y de cada Gobierno municipal, liquidadas al valor, volumen diario y cotización del mismo día del año anterior.
Esa certeza absoluta del dinero fresco que cotidianamente va a entrar los días por venir, resulta una extraordinaria herramienta para no cometer imprevisiones, o en todo caso -como con la baja producción del año anterior por los conocidos conflictos con los gremios y días de paro- prepararse para ese déficit ya conocido.
Esa suerte de “goteo” que diariamente reciben las arcas de todos y cada uno de los municipios -produzcan o no hidrocarburos- y la mayoría (85%) que se queda la caja de Rawson, es una verdad irrefutable. Algo concreto, efectivo, contante y sonante. Día por día. Incluidos, sábados, domingos, feriados y feriados puente. Una liquidación que todas y cada una de las operadoras petroleras efectúa puntualmente con el cálculo exacto de la producción con 365 días de atraso.
RETORNO
Respecto a la magra devolución a las zonas productoras (pese al vueltito que agregó la reciente Ley Provincial de Hidrocarburos); a la grosera quita que hace en concepto de retenciones el Gobierno nacional, con respecto al precio con que el producto es exportado; y a que ninguna otra producción provincial (turismo, aluminio, agricultura) derrama hacia comunas hermanas ninguna regalía, ya es bastante lo que se ha hablado. Y bastante poco lo que se ha logrado en concepto de equidad.
Otros municipios pretenden ahora “reparaciones históricas” en concepto de regalías hidro energéticas, o aluminíferas, malversando el espíritu del legislador al agregar en la nueva norma un punto de regalías directo a las zonas productoras. Nada más lejos de la realidad: si hubiera que compensar históricamente a esta ciudad, la Nación y la Provincia tendrían que tomar préstamos internacionales. Lo que ha logrado el nuevo marco regulatorio es que a Comodoro, Rada Tilly y Sarmiento, le devuelvan un céntimo más: ahora no nos confiscan el 94,6% del valor que genera el recurso, sino que nos decomisan el 93,6%
Diariamente. Automáticamente. Con exquisita eficacia burocrática, como nos contaba Barneche hace una década.
DIFERENCIAS
Por eso no hay manera de conformarnos a los chubutenses más australes, cuando nos dicen que trajeron 6 millones de pesos en subsidios deportivos, o que es a los que más nos da en materia de asistencialismo la Lotería. (La verdadera lotería sería saber cuánto recauda por aquí el juego oficial y cuánto devuelve. Sería como sacarse el bingo adivinar si es el 70 ó el 80 por ciento lo que dejan los comodorenses en la cartera global de depósitos del Banco Chubut, y si es el 20 ó el 30 por ciento lo que reciben en la columna de los préstamos).
Por eso es indignante que hace cinco años -al enajenar por 20 años Cerro Dragón, con vistas a 40- el gobierno haya prometido 60 millones de dólares de compensación, y ahora pretenda dibujar con otras partidas presupuestarias la mitad que está pendiente.
El petróleo, día a día, gota a gota, deposita recursos concretos en cada alcancía provincial. La devolución navega en un océano de palabras. Y en realidad, en este caso, la diferencia no es para nada sutil.
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Por Daniel Alonso
- 07 abril 2013