José Ríos y su apuesta por un abordaje integral del deportista  

En el Día del Kinesiólogo, el alumno del maestro Nazario Araujo hace un repaso por su elección y por su tarea diaria, que lo encuentra en la actualidad ayudando al ex olímpico a recuperarse y a mejorar su calidad de vida.

José Ríos es el nombre, a la hora de hablar de kinesiología y deporte. Por lo menos, ese nombre no cabe dudas en las palabras del médico reumatólogo Juan Quintero o del referente del Team Treno, Mario Rodríguez.

El 13 de abril se celebra el Día del Kinesiólogo, en conmemoración del año 1937, cuando el consejo directivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) dispuso transformar el curso de kinesiterapia en la Escuela de Kinesiología.

En Comodoro Rivadavia, José alimentaba su pasión por el atletismo de la mano de Nazario Araujo –formador de generaciones de deportistas– y, terminado el secundario, le surgió la duda de qué carrera estudiar.

“Me inicié deportivamente de la mano del maestro Nazario Araujo, ya sea en maratón, como en distintas distancias. Cuando egresé del secundario tenía dudas acerca de qué carrera seguir. Porque no había podido ingresar al profesorado de educación física”, comenta el referente de la agrupación atlética Kined a El Patagónico.

Las palabras de su hermano Walter –quien ya estudiaba la carrera en Córdoba–, más el empuje del resto de la familia y Araujo, inclinó a Ríos por la kinesiología, sin dejar de lado su pasión por el atletismo.

Eso, sostiene, le da un plus a la hora de ayudar en la recuperación de deportistas. Aunque no es un proceso fácil.

“Nosotros, los deportistas, somos unos renegados de la vida. En especial, porque no vamos para donde va la corriente. Todo lo contrario, nos proponemos diversos objetivos y en pos de ello ponemos nuestro cuerpo a prueba. Siempre con una cuota de sacrificio y disciplina, si es que estamos convencidos de hacia dónde vamos, independientemente de que ese objetivo se consiga o no. Lo importante es el camino que uno hace en pos de ello”, remarca.

En ese proceso, las lesiones o las patologías están a la orden del día para aquellos que viven el deporte con pasión.

“Se ven distintas patologías del deporte. En mí caso, mi especialidad es el atletismo porque lo viví. Acá apuntamos a atender al deportista en su integridad, porque consideramos que hablamos el mismo idioma”, sentencia.

En ese “idioma”, Ríos resalta que el aspecto emocional es importante, porque en definitiva ese paciente (el deportista) se encuentra en pos de una meta.

“El deportista siempre quiere estar en actividad, más si es redituable. En el atletismo local no lo es. Y muchas veces sobre diez deportistas, siete no te hacen caso y se vuelven a lesionar, porque no respetan los tiempos. Pero es a partir de allí que vuelven ya con otra actitud de escucha y obediencia”, afirma.

AGRUPACION KINED Y EL MAESTRO COMO PACIENTE

A la par que ejerce su profesión, José se hace tiempo para mantener la llama del atletismo viva a través de su agrupación Kined, que convoca 30 corredores desde los 15 años hasta los 65.

“A todos les dedico mi tiempo. Hoy por hoy, es entender al deportista. En Kined no somos profesionales, pero esperamos que sea algo más que recreativo. Más que nada de carácter formativo, como nos enseñó Nazario”, señala.

Tener disciplina, estructura de trabajo y luchar hasta el final es la carta de presentación de la agrupación.

“Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, sufrimos todo el día, porque estamos ‘en busca de’. Y en base a eso vas haciendo elecciones, ya sea restando tiempo con la familia. Desde ese punto sufrís, pero si no hay una cuota de sacrificio y entereza no tenés resultados”, remarca.

Como el mundo es una rueda que gira, José entiende que hay que brindarse con calidad profesional a todos por igual.

Hoy le toca ser el kinesiólogo de su formador Nazario Araujo, quien vive los achaques propios de la edad que lo vuelven más frágil en términos de salud.

“Nazario, cuando yo era su alumno, él era mi ejemplo. El me hizo un buen profesional. Hoy me toca brindarme a él desde lo profesional y lo puedo guiar. Esto es un ida y vuelta. La vida es una rueda y hay que respetar al ser humano. Y una forma de agradecer al maestro es esta, tratando de que sume calidad de vida”, concluyó.

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