Le robó una fortuna a su ex y la asesinó en la bañera de su casa

Laura Sanoner murió asfixiada en su departamento, donde fue encontrado su cuerpo un mes después del crimen. Diego Martin Arener, el único sospechoso hasta el momento, la había conocido durante una salida transitoria de la cárcel donde estaba detenido.

El 19 de septiembre pasado, un hombre de 84 años llamó al 911 para alertar sobre una situación que le preocupaba: hacía varias semanas que no tenía indicios de su hija, Laura Raquel Sanoner, de 51 años.

Efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires ingresaron junto a él y un cerrajero al departamento de la mujer, ubicado en el octavo piso de un edificio ubicado sobre la calle 11 de Septiembre de 1888, en el barrio porteño de Belgrano. Así confirmaron lo peor: Laura estaba muerta en la bañera, maniatada, envuelta con una sábana y con una media en la boca. También tenía cortes en la cara. La habían asesinado.

La investigación quedó en manos del Juzgado en lo Criminal y Correccional N°13, subrogado por el juez Gustavo Pierreti, y la Fiscalía descentralizada de Núñez-Saavedra, a cargo de José María Campagnoli.

El 29 de septiembre pasado, la División Homicidios de la Policía de la Ciudad logró detener al principal sospechoso del crimen en inmediaciones del barrio Ejército de los Andes, conocido como “Fuerte Apache”, de Ciudadela: Diego Martín Arener, ex convicto y ex pareja de la víctima.

Las pruebas en su contra son contundentes: la Policía Científica estableció que eran suyas cinco de las siete huellas de “reciente data” encontradas en un perfume dentro de una lata metálica en la habitación con baño en suite de la víctima. También había huellas suyas en un vaso que estaba sobre una mesa ratona en el living.

LA DESCUBRIERON 34 DIAS DESPUES

Arener estuvo con la víctima en el departamento y la puerta no fue forzada, por lo que los investigadores sospechan que ingresaron juntos a la vivienda. El hombre de 42 años está ahora procesado con prisión preventiva por decisión del juez Pierreti, que también trabó un embargo de 15 millones de pesos.

Por el olor nauseabundo que había en la casa estaba claro que no era una muerte reciente. La autopsia lo confirmó: Laura había muerto 34 días antes, como mínimo a partir del 16 de agosto pasado, a causa de una asfixia mecánica por sofocación. La mujer tenía una sábana que le cubría la cabeza y una media atada alrededor del cuello que le obstruyeron las vías respiratorias e impidieron el ingreso de aire.

Arener, oriundo de Santa Fe, sin ningún empleo en blanco en sus registros, fue sospechoso desde el principio. Había conocido a Laura hace varios años, cuando cumplía condena a 20 años por el crimen de un remisero durante un robo en su provincia.

En una de sus salidas transitorias en 2013 decidió mudarse a Buenos Aires y conoció a Laura mientras estaba prófugo de la Justicia. La relación no había terminado bien y el 23 de octubre de 2016 Laura lo denunció por haberle robado 40 mil dólares, 50 mil pesos, alhajas y teléfonos celulares.

En ese momento Arener, que hubiese quedado en libertad en agosto de 2018, debería haber estado preso ya que nunca había regresado a la cárcel. Luego de la denuncia fue recapturado y volvió a fugarse en el año 2021. Estaba prófugo también desde ese momento.

Ese fue solo el primero de los indicios. El mismo día que los investigadores creen que ocurrió el crimen, además, Arener compró una moto de alta cilindrada por la que pagó 990.000 pesos en efectivo, mientras que a fines de agosto pasado habría comprado un Volkswagen Vento por 16.200 dólares.

Ese auto estaba a nombre de su actual pareja, Pamela G., que también fue procesada aunque sin prisión preventiva por el delito de encubrimiento. La División Homicidios logró rastrear su teléfono y así llegar hasta Arener.

Además, los investigadores sospechan que Arener torturó con un cuchillo a la mujer para que le diera la clave de una caja fuerte del departamento, que estaba vacía a pesar de que el padre de la víctima le había regalado recientemente 8 mil dólares.

Ahora Arener deberá responder ante la Justicia por el homicidio triplemente agravado por el vínculo, por haber sido cometido criminis causae y mediante violencia de género.

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