El taller, ubicado el en el barrio Industrial abre sus puertas a las 9 de la mañana, pero muchos conductores aguardan su turno desde antes de las 5, dado que diariamente se pueden atender a no más de 70 ya que cada inspección dura unos veinte minutos.
El costo del servicio para los vehículos livianos es de 7.500 pesos (el de los camiones 16 mil) y el propietario, René Masso, comentó a El Patagónico que el personal integrado por técnicos e ingenieros se ocupa de revisar minuciosamente “tanto la parte activa como pasiva de cada vehículo”.
En términos prácticos esto significa frenos, tren delantero, neumáticos, parabrisas, cinturones de seguridad y luces, etc.
En caso que se detecta alguna irregularidad leve, como ser en un buje o en un amortiguador, se entrega un “certificado condicional” que tiene vigencia por 60 días, lapso en el que el dueño del automotor tiene que retornar con la reparación realizada y recién se le otorga el certificado definitivo que tiene una validez de un año.