"Muchos dicen que Alan era ladrón, pero no lo era"

Con el permiso de los padres de la víctima, Rodrigo -quien es pariente de Alan Nahuelmilla- narró a El Patagónico lo que saben acerca de lo ocurrido durante la noche del sábado último en la que el chico fue secuestrado y torturado hasta ser arrojado moribundo frente a la casa de su tío en el barrio Máximo Abásolo. Desmienten que haya estado implicado en el robo del televisor a uno de los miembros de la familia Ibáñez. Manifiestan que otros dos jóvenes estarían implicados y que luego cuando pasaron a buscar a Alan, regresaron hasta la vivienda robada. Allí fueron interceptados por los hombres que los secuestraron y torturaron, aunque uno de ellos consiguió escapar a bordo del vehículo en el que se movilizaban y podría ser un testigo clave en la causa judicial.

“Muchos dicen que era ladrón, no era ladrón, él limpiaba patios. El otro pibe que está internado (que fue secuestrado y torturado junto a Alan Nahuelmilla) es conocido por ladrón. Y el otro muchacho (que estaría implicado en el robo, pero que logró escapar antes de que lo sometieran a tormentos de quienes supuestamente buscaban justicia por mano propia) es conocido por sus antecedentes. Ellos fueron a robar, dejaron fácil la entrada y lo pasaron a buscar a Alan. No sé por qué fue, si le dijeron ‘vamos a robar’ o que tenían que ir a buscar unas cosas a una casa. En el lugar los sorprenden, se logra escapar el del auto y quedan Alan y el otro muchacho”

Así narró Rodrigo, pariente de Alan Nahuelmilla (16), lo que su familia sabe acerca de lo ocurrido entre la noche del sábado 14 y la madrugada del domingo 15 de abril, cuando éste y otro joven fueron secuestrados y torturados, presuntamente para que dijeran dónde tenían un televisor que había sido robado en la casa de Marcelo Ibáñez (35), quien junto a sus hermanos Sebastián (26), Angel (23), y Kevin (19), se encuentran detenidos en principio por cuatro meses, como presuntos autores del secuestro, tortura y muerte.

La familia de Alan afirma que él se ganaba la plata pelando papas en una rotisería de la avenida Kennedy y que limpiaba patios. A veces le daban bicicletas en desuso como forma de pago que luego arreglaba y revendía. Incluso en los últimos días había cambiado unos accesorios de su moto por un artículo de pesca que le había vendido a un familiar.

Esa noche dicho familiar le entregó parte del dinero que le debía porque el joven había dicho que iba a ir a hacer “unos choris” con sus amigos y que necesitaba comprar pan y chorizos.

Alan había concurrido un tiempo a la escuela 711 y según contaron sus familiares, ahora se aprestaba a cursar la nocturna para terminar la secundaria. Tenía cuatro hermanos menores que él y en el barrio siempre que se lo veía en bicicleta o en su moto. Se solía juntar con sus tíos y sus primos. “Nosotros les decimos a todos los chicos de la familia: ‘ojo con quien caminas porque a esos los quieren dar vuelta por todos lados’”, señala Rodrigo.

NO CONOCIA A LOS IBAÑEZ

Según la familia de Alan, a los Ibáñez ellos no los conocían, así como tampoco los chicos de la familia porque nunca “anduvieron por arriba” (sector alto del Máximo Abásolo, zona de Quintas). Lo que lamentan es que “en vez de reaccionar con el verdadero autor, se la agarraron con el pibe”, cuestionó Rodrigo quien pide justicia por la muerte del adolescente.

“A Alan si lo llevaron a robar; estoy convencido de que era la primera vez que lo iba a hacer y que lo llevaron engañado… que se investigue si hubo robo o no y quién lo protagonizó”, pidió el familiar del joven que fue asesinado a golpes después de padecer torturas por al menos cuatro horas en un domicilio del Máximo Abásolo donde lo tuvieron secuestrado.

El lunes se realizará la rueda judicial de reconocimiento de los hermanos Ibáñez por parte del testigo sobreviviente pero Mauro Fontéñez, defensor de los procesados, ya adelantó que se opondrá a esa medida porque dos de los rostros de los imputados ya fueron publicados en un portal digital que desoyó las recomendaciones de la Justicia.

Mientras tanto el mismo lunes, a las 9, el Cuerpo Médico Forense realizará un examen físico a los cuatro detenidos para ver si en sus manos y cuerpos tienen alguna lesión. En tanto, el jueves se espera que se les extraiga sangre para comparar con las muestras de ADN levantadas en el lugar de los hechos.

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