Secuestrados y torturados

De acuerdo a la investigación que está desarrollando el Ministerio Público y que encabeza la fiscal Camila Banfi, el sábado 14 de abril alrededor de las 23 , Marcelo Fabián, Sebastián Iván, Kevin Edgardo y Angel Ibáñez junto a una quinta persona aún no identificada interceptaron en calle Miroglio casi Duraznos de zona de Quintas del barrio Máximo Abásolo a Alan Nahuelmilla de 16 años y a J. G. de 19 años.

Según la imputación de la Fiscalía fue con el objetivo de que estos entregaran un televisor que habrían sustraído a Marcelo Ibáñez. Este, portando un arma calibre 45 se bajó de una Chevrolet S-10, mientras los otros tres hicieron lo propio desde un vehículo oscuro de cinco puertas, todos armados. De ese modo, procedieron a emboscar golpear a las víctimas y maniatarlas.

Atados con una soga los arrastraron con la camioneta, trasladándolos hasta el domicilio de Marcelo Ibáñez en calle Los Duraznos 1.650, más precisamente al patio exterior de esa vivienda.

Una vez en el lugar, los sometieron a una serie de castigos físicos, golpes, patadas con borceguíes en diferentes partes del cuerpo, golpes en la cabeza con una pala, golpes en la cabeza con las cachas de las armas, provocándoles cortes. También los desnudaron y les tiraron agua fría con bidones de 20 litros.

A J.G. le cortaron las orejas con un alicate. Luego a ambos les pusieron sogas al cuello para ahorcarlos y tiraban tiros al aire. A la vez los amenazaban con matarlos si no decían dónde estaba el televisor.

Según la fiscal, Marcelo Ibáñez llamaba por teléfono pidiendo más municiones calibre 45 con el fin de poder darles muerte, mientras registraron en video toda la agresión. Todo ello por un lapso de cuatro horas.

Luego de ese tiempo y siendo alrededor de las 3 del domingo 15 de abril, los imputados se retiraron del lugar junto a Nahuelmilla, a quien por los restos de sangre encontrados en el lugar, lo trasladaron desde Los Duraznos 1650 hasta los predios de Duraznos y Miroglio donde viven Sebastián, Kevin y Angel Ibáñez para arrastrarlo con un vehículo durante tres cuadras hasta el domicilio de su tío y allí lo abandonaron.

Al regresar al lugar, los imputados que aún mantenían cautivo a J.G. continuaron golpeándolo hasta alrededor de las 8. Lo liberaron después de intimidarlo con disparos al aire para que no los denunciara.

J.G. huyó hacia su domicilio, de donde fue trasladado al Hospital Regional. Mientras, los familiares de Nahuelmilla que lo encontraron en la calle a las 4, lo trasladaron al hospital donde ingresó con riesgo vital. Falleció a las 17:30 por traumatismo grave de cráneo con hemorragia intracerebral a causa de los golpes recibidos.

La fiscal caratuló en forma provisoria la causa bajo los artículos del Código Penal que prevé los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por haber sido cometida contra un menor de edad, por las lesiones graves causadas a una de las víctimas, por la pluralidad de partícipes y por la muerte de una de las víctimas todos ellos en carácter de coautor. Esos delitos prevén una pena de prisión perpetua.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico