"Nado en cuero": una variante que gana terreno en la costanera local

El mar invita a una multiplicidad de actividades recreativas y deportivas. Con los recaudos necesarios y gente experimentada más personas se animan a nadar en aguas frías con los mínimos requisitos.

En la memoria quedan las proezas de Luis Mora y otros. Pero de nostalgia no se vive. Y solo hace falta voluntad y asesoramiento para disfrutar lo que el entorno natural pone a nuestra disposición en forma libre y gratuita. A continuación, testimonios de Nadadores de Aguas Frías (NAF) que no conocen de imposibles a la hora de su comunión con el mar.

Víctor Bonzano los descubrió en Km 3, fue en la costa que vio a un grupo. Hace un par de semanas vio un evento similar en Mar del Plata pero sin traje de neopreno. “Noto que es muy distinto nadar sin traje. El neopreno te permite permanecer más en el agua. Sin él, solo 15 minutos en ‘cuero’ alcanzan el nivel de intensidad para compensar horas de recorrido”.

Para Alberto Humphreys “fue todo un desafío porque soy muy friolento para meterme al agua. Para lo cual uso desde chalecos hasta medias. Pero me fui haciendo la cabeza y con la motivación de los chicos me animé. En un principio pensé que me iba a congelar”.

Por su parte, Andrés Moreno dijo que “con los Domadores nos unimos en un asado. Y salió el cruce del Beagle. Ellos me motivaron a mis primeras experiencias. Negativo no le encuentro nada. Esto te fortalece la mente para lo cotidiano. Ya desde el antes de meterte. El frío es psicológico, lo sentís igual. Pero es parte de tu mente controlar ello. Y cambiar el chip y disfrutar del mar”.

Beatriz De la Vega se inició en aguas abiertas en diciembre de 2017, tras dos años de pileta “desde que ingresé al mar no paré nunca. Se fue el verano pero yo me quedé. En mayo de 2019 hubo un encuentro de NAF en Las Grutas. Me asesoré con Juan Manuel (Tetamanti) y ahí conocí a la ‘banda NAF’ que se metían sin traje”, ahí fue un antes y un después en la costanera local.

Eduardo Amado “hace cuatro años que nado. Empecé sin saber hacerlo, pero era lo único que podía hacer producto de una lesión en otro deporte. De chico ya había intentado nadar en cuero, pero me desesperaba. Un verano compré un traje de neopreno y empecé a nadar. Pero siempre quería hacerlo sin necesidad de soporte. Fueron muchos los intentos, hasta que logramos dar con gente que nada en lugares mucho más fríos. Y con sus consejos pudimos lograr ese anhelo de niño. En un lugar totalmente accesible a todos”, recalcó.

Fiorela Simeoni, mientras tanto, expresó: “esto comenzó en 2017. Desde chica nadé en pileta. Hasta que nos enteramos que había gente que se metía al mar. El traje de neopreno fue lo primero para el debut en octubre. Quedamos fascinadas. A nadar con regularidad nos llegó nadar en malla. Exploramos para ver que se sentía, y nos dimos cuenta que el cuerpo puede tolerar el frio. Y te da una libertad que el traje te condiciona”.

A su turno, Juan Manuel Tetamanti comentó que “es una práctica que está en las antípodas del frío. Vinculado con la concentración, con lo simbólico, con la comunidad de nado. Que nos hace descubrirnos internamente, y que nos da una adrenalina esplendida que nos moviliza mucho más que la actividad física por sí misma”.

Además, Juan Pablo Legato afirmó que “empecé con más ganas que elementos. De hecho todo era prestado. No tenía técnicas, solo ganas”. Por consejo probó sacarse la mitad del traje y sintió un golpe de adrenalina en la circulación que la vivió cómo algo increíble. Ya en verano era un miembro más de NAF.

Para Luciana Ferreyra y María Van Rapp, la aventura fue transitada como dupla. “Empezamos en la costanera en 2006. El entusiasmo nos llevó a desplegar un entrenamiento durante todo el año. En cuero fue en 2007 y por casualidad: probamos en verano y nos fascinó. Luego sumamos meses a la actividad. Hasta 2016, que Matías Ola organizó un evento en La Laguna del Inca en Chile”.

Martín Murúa también brindó algunos conceptos sobre el mismo tema. “Mi experiencia sin traje fue hace un par de semanas, con el apoyo de todos los chicos de NAF, que con su aliento me hicieron sentir seguro y motivado. Eso me dio seguridad a nivel espiritual. En lo físico, las sensaciones de quemazón (aunque parezca una oposición al frío del agua) es una experiencia de euforia en lo breve que duró. Invito a que poco a poco se vayan animando a esta comunidad NAF”.

Pablo Maccari conoció la Patagonia, contribuyó a la formación de los “Domadores del Marqués”. Y hoy desde otra provincia reconoce y agradece el apoyo de quienes fueron compañeros de nado en las distintas costas del mundo. “Nadar en cuero es muchísimo más duro y crudo, pero si rompes esa barrera del ‘agua fría’, siendo buen deportista, no hay imposibles. Las tierras patagónicas te forjan el espíritu. Solo se trata de mirar más allá y disfrutar de lo que tenemos, que es un mar tremendo. Y lo que hace Diario El Patagónico en cuanto a la cobertura de esta actividad no solo informa, sino que educa. Y ello tiene un valor doble para todos los que hacemos NAF”, recalcó.

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