Prendió fuego al violador de su hija después de que se burlara de ella

María del Carmen García fue apodada así tras matar a Antonio Cosme, quien gozaba de un permiso penitenciario tras ser condenado por el abuso y asesinato de su hija. El caso de la mujer revolucionó al mundo.

El caso de “La Madre Justiciera” dio la vuelta al mundo. En 2005 María del Carmen García fue interceptada en las calles de Benejúzar, España, por el asesino y violador de su hija. “¿Cómo está su hija?, le dijo el hombre y siguió su camino. La mujer cargó una botella con gasolina, lo encontró en un bar y lo prendió fuego.

El delincuente sexual terminó muriendo una semana después en el hospital, ya que sufrió quemaduras en el 60% de su cuerpo. García fue detenida y condenada a 9 años de prisión.

El 17 de octubre de 1998, María del Carmen le pidió a su hija Verónica de 13 años que vaya a comprar pan pero nunca regresó. En el camino, su vecino Antonio Cosme Velasco se acercó a la joven, la agarró de la camiseta, le puso una navaja en el cuello y la llevó a la fuerza a un bosque cercano.

Según el informe redactado por la Audiencia Provincial de Alicante, fue allí donde la violó. El acusado negó ser el culpable, pese a las pruebas contundentes que había en su contra: la Fiscalía demostró que había rastros de semen en la ropa interior y el cuerpo de la menor.

Durante el juicio, la familia tuvo que mudarse, ya que eran vecinos del agresor. Por si fuera poco, sufrieron amenazas de parte de allegados de Cosme Velasco. Dos años después, en diciembre del año 2000, los tribunales lo condenaron a nueve años de prisión y dictaminaron que debía pagar una indemnización de 18 mil euros a los familiares de la víctima.

En paralelo, María del Carmen comenzó un tratamiento en la Unidad de Salud Mental de Orihuela por un cuadro de trastorno adaptativo de la personalidad derivado de la violación de su hija.

La provocación

En la mañana el 13 de junio de 2005 María del Carmen esperaba el colectivo en Benejúzar, cuando de repente un hombre se acercó a ella. “Buenos días, señora, ¿cómo está su hija?”, le preguntó Cosme Velasco, ahora de 69 años.

El asesino continuó su camino hacia un bar de la ciudad. En ese entonces, el hombre estaba cumpliendo su condena pero ese día había salido con un permiso penitenciario.

Mientras tanto, la mujer volvió a su casa, tomó unos fósforos y una botella de plástico, luego caminó hacia una estación de servicio, llenó el recipiente con combustible y se dirigió hacia el lugar donde Cosme estaba. En el bar, Antonio estaba hablando con un amigo.

Carmen sacó la botella y empezó a rociar a su víctima de nafta por encima de la cabeza mientras le gritaba “para que no me olvides”, le tiró un fósforo y vio cómo el hombre empezó a arder en llamas.

Esa misma noche fue detenida en el Puerto de Alicante, estaba tan desorientada que la Policía no pudo tomar su declaración. María fue condenada en el 2010 a nueve años y medio de cárcel. Mientras que la defensa argumentaba que la mujer solo trataba de asustar a la víctima, el tribunal dictaminó que había sido un homicidio en condiciones de alevosía; es decir, que el fallecido no había tenido forma alguna de defenderse.

Además, la mujer debería indemnizar con 80 mil euros a la viuda del agresor. El juez ante esto especificó que entendía que la madre de la menor estaba pasando, pero que de igual manera su deber era hacer cumplir la ley.

Sin embargo, a última hora el Tribunal Supremo redujo la sentencia a cinco años y medio de prisión al entender que el trastorno mental “tuvo una especial trascendencia en la comisión de los hechos”.

Con el fin de evitar que Carmen ingresara en prisión, su abogado, Joaquín Galant, había intentado conseguir la indulgencia de su cliente en dos ocasiones, pero en ambas había fallado a pesar de haber recolectado más de cinco mil firmas que respaldaban la petición de libertad de García. En el 2018 la acusada cumplió su condena y desde entonces se mantuvo alejada del ojo público.

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