Prueba: Fiat Grand Siena 1.6 Essence

El Grand Siena es una propuesta de Fiat que se acerca más al segmento inmediato superior y a un precio que cada comprador puede ajustar a su presupuesto gracias a las opciones ofrecidas.

Esta nueva generación lejos está de aquel primer Siena lanzado hace 15 años y seguramente sumará nuevos usuarios a la marca.
En cuanto a su diseño las formas no escapan a la mayoría de los sedanes del segmento, pero presenta resoluciones personalizadas que lo distinguen de otros modelos de Fiat.
La toma de aire inferior, irregular e inédita, en los sectores extremos contiene los faros antiniebla circulares constituyendo la pupila del contorno de ojo cromado.
Los grandes faros principales invaden el lateral y le quitan área al capot recorrido por dos nervadures longitudinales.
La capacidad del baúl ha sido incrementada a 520 litros, aunque molestan un tanto las bieletas que accionan la tapa. Si bien se anuncia que utiliza la misma plataforma del nuevo Palio, el nuevo Siena, mide 14 cm más entre ejes, con las trochas delanteras y traseras de 4 y 9 cm más respectivamente. Estas cotas aproximan al Grand Siena al Linea y lo posicionan entre los más grandes del segmento donde interviene.
El interior. El habitáculo es cómodo tanto para las plazas delanteras como para las traseras, con la única objeción que representa el cinturón central trasero abdominal en lugar de uno inercial. La visibilidad es buena en los planos francos, comprometida en la línea de cruce. Se combinan diferentes colores en los apliques, como así también se intercalan distintos materiales y algunos cromados, de calidad, empalmes y terminaciones que no desentonan con los restantes productos de su segmento de origen Mercosur. No se observan gran cantidad de porta o guardaobjetos, el portamapas es pequeño y el airbag del pasajero le reduce espacio a la guantera. El aire acondicionado, de mandos circulares, resultó eficiente; el equipo de audio califica de normal, con conector de USB en la guantera y la insonorización se posiciona entre las buenas si la comparamos con sus pares del Mercosur.
El tablero es clásico, cuenta con grandes medidores analógicos (de aguja), velocímetro y cuenta vueltas, y entre éstos se ubica el display donde se informan múltiples funciones, incluido el doble ordenador y por encima, en cuarto de círculo los de temperatura de motor y nivel de combustible.

MOTORIZACION
La motorización de 1.6 litros, 16 válvulas, es una de las buenas incorporaciones de la marca para sustituir a los impulsores de 2 válvulas por cilindro, cuyo rendimiento atenta con la performance, consumo y contaminación.
El torque máximo de 16.2 kgm a 4.500 rpm, a sólo 1.000 rpm antes de la potencia máxima de 115 CV, indica que es “vueltero” y si bien empuja recién a partir de las 3.000, se aprovecha por el correcto escalamiento de las relaciones de caja. Manteniéndolo en régimen el comportamiento del auto es ágil, la dirección con poco más de 5 m de radio de giro está bien asistida y ello le permite desplazarse en el tránsito de ciudad.
En ruta y autovías, demostró estabilidad de marcha propia de autos de segmentos superiores; bien en los retomes y slalom cuando nos acostumbramos a la forma de apretar el acelerador, tanto el rolido como la subvirancia estuvo en la media de lo normal.

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