Latinoamérica está viviendo horas cruciales, en lo concerniente a su estructura económica y política, con transformaciones fundamentales que están cambiando su estructura orgánica frente a los grandes bloques de poder que componen el concierto mundial económico.
Desde hace más de una década, los EE.UU. trataron de reforzar su presencia imperialista en nuestra región, a través de un bloque económico, que fue denominado el ALCA, que constituía una formación política y económica mediante la cual controlarían todo el comercio latinoamericano.
Afortunadamente para los damnificados de dicha intentona, en ningún momento Washington consiguió implementar su funcionamiento en el continente; y peor aún, ya que a comienzos de este siglo el rechazo a la injerencia norteamericana en la región cada vez tuvo más rechazos, culminando en la Cumbre de Naciones Americanas celebrada en nuestro país, en Mar del Plata, donde se repudió y sepultó definitivamente al ALCA, con la lógica desazón del ex presidente Bush, y de quienes apostaban a la supremacía yanki.
Posteriormente, y por iniciativa del presidente Chávez, los gobiernos de varias naciones centroamericanas y sudamericanas, conformaron un nuevo bloque económico y político, para funcionar al unísono y sin ningún tipo de presencia de Norteamérica. A dicha entidad la llamaron “Alternativa Bolivariana de las Américas” (ALBA), y quedó integrada por Bolivia, Nicaragua, Venezuela, Cuba, Ecuador, República Dominicana, Honduras, El Salvador, Guatemala y Trinidad y Tobago, en total nueve países.
Esta entidad, como hemos dicho, aparte de la unidad económica, plantea la ayuda solidaria de todas las naciones que la componen, un mercado común, y un accionar conjunto en materia de comercio internacional, que les permita ofrecer un bloque conjunto que les dé (en base a esa cohesión) tener mayor autonomía en sus relaciones internacionales.
Justamente, en estos momentos están celebrando el quinto aniversario de su fundación, en una cumbre de la misma que se celebra en La Habana (Cuba), en donde han resuelto (revolucionariamente) decirle adiós al dólar en sus transacciones comerciales y en su reemplazo adoptan el Sucre. El nombre con las palabras: Sistema Unico de Comercio Regional, y además lleva el nombre de uno de los Libertadores Americanos, como fue Antonio de Sucre.
Es muy importante la existencia de entidades como el ALBA, lo que está demostrando que la América Latina, está asumiendo su mayoría de edad, que sus pueblos están decididos a independizarse económicamente, y la constitución de estos bloques nos ayudarán mucho en el accionar de nuestras naciones en desarrollo en pro de tener mejores oportunidades en nuestras transacciones internacionales, y además coadyuvar en la toma de decisiones.
Por ejemplo en esta última cumbre del ALBA también hubo un posicionamiento sobre el golpe de Estado de Honduras, y también sobre las imprudentes amenazas vertidas por la Secretaria de Estado de EE.UU. sobre las relaciones con Irán.
Lamentablemente, los medios locales de nuestra patria, no le dan al ALBA la difusión periodística que mereciera, pero lo importante es que su existencia es ya una realidad, y los argentinos que deseamos un mundo más justo estamos contentos de que se mantenga viva.
- 16 diciembre 2009