Santa Cruz se hace cargo del Centro de Medicina Nuclear

Se definió que nación no va a formar parte de la administración del Centro de Medicina Nuclear, que atenderá la demanda de toda la Patagonia sur e incluso Chile. Con la firma de un convenio con la CNEA, es inminente su apertura y el fin de las derivaciones y el desarraigo de los pacientes oncológicos, muchos de los cuales hoy se trataban en Comodoro.

El Gobierno de Santa Cruz firma esta tarde un convenio marco de asistencia tecnológica y capacitación en el campo de las aplicaciones nucleares asociadas a la salud, con la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica). Según detalla Tiempo Sur el centro, terminado y equipado, sobre el cual no pesa ninguna denuncia de corrupción, estaba cerrado por razones estrictamente políticas.

Ahora la firma del Convenio Marco, significa que el poder central no formará parte de la administración y que la única colaboración que se le va a prestar a Santa Cruz va a ser la de la capacitación de la CNEA. Tampoco se sabe nada de los $30 millones que dejó el gobierno de Cristina Fernández para poner en marcha el Centro. El financiamiento va a ser íntegramente provincial.

Para que pueda comenzar a funcionar, el Centro sí contaría con radiofármacos de la CNEA, para que los pacientes puedan recibir sus sesiones de radioterapia, hasta tanto se ponga en funcionamiento el Ciclotrón, que entre otras cosas, es uno de los más modernos de Latinoamérica.

Cabe señalar que en Argentina hay solo cinco centros de este tipo, la mayoría en Buenos Aires y otro en Mendoza, todos con más de una década de uso, y por lo tanto, el que va a ponerse a funcionar en nuestra ciudad, es tecnológicamente superior. Para tenerlo, la administración nacional anterior invirtió $328 millones, 200 millones en la obra civil y 128 millones más en equipamiento, de los cuales el ciclotrón y la radiofarmacia, se llevaron unos US 3.100.000.

Y es que el centro que está sobre la calle Piloto Lero Rivera, no solo va a evitar que todos los jubilados de Pami que están siendo derivados a Comodoro Rivadavia o Buenos Aires, o los de cualquier obra social -sobre todo la CSS que invierte $27 millones anuales en derivaciones-, dejen de hacerlo y puedan tratarse rodeados de sus seres queridos, sino que esas instalaciones, van a poder recibir a pacientes de toda la Patagonia Sur, que arroja entre 400 y 700 diagnósticos de cáncer por año. A eso se suman todas las otras enfermedades que pueden ser tratadas por la medicina nuclear como las cardíacas, o neurológicas y que, por otra parte, el Centro podría proveer de radiofármacos a los lugares que pudieran abrirse en la vecina Tierra del Fuego o en la Patagonia chilena.

Según información oficial, el acto en el que la gobernadora Alicia Kirchner y los responsables de la CNEA firmarán el convenio para capacitación será esta tarde en el Salón Blanco de Casa de Gobierno. Es en definitiva un primer paso que pone en cabeza de Santa Cruz la responsabilidad de abrir el centro, ante un desafío financiero evidente.

ESPECIFICACIONES TECNICAS DEL CENTRO

Adentro de esos 3500 metros cuadrados hay un equipo de braquiterapia de alta tasa de HDR flexitrón (US511.000), con equipamiento de anestesia completa y tabla quirúrgica, más un ecógrafo para guiar el posicionamiento de tumores focalizados.

Hay una sala de quimioterapia con capacidad para tratar hasta 6 pacientes en simultáneo mediante bombas de infusión de medicación automática, dos salas de quimioterapia individuales para pacientes con movilidad reducida y un shock room, con monitores de parámetros fisiológicos, carros de paro y electrocardiografía.

También tiene un área para cadena biosegura de medicación, en una sala de almacenamiento y fraccionamiento de medicamentos oncológicos, un tomógrafo axial computado para procesos de localización y posicionamiento para la planificación de tratamientos de radioterapia.

Dos salas de espera, espacios de recepción de informes, seis consultorios, salas administrativas, otras oficinas de seguridad, dos salas de quimioterapia en camilla, farmacia y laboratorio de fraccionamiento, enfermería, sala de tomógrafo computarizado, otra de control técnico y una de recuperación.

Además, hay un bunker de braquiterapia, dos de aceleradores lineales que sirven para acortar las sesiones de radioterapia, áreas de preparación, enfermería, vestuarios, el laboratorio de radiofármacos, bunker SPECT, que sirven para localizar tumores, enfermedades cardíacas, endocrinológicas y neurológicas, el bunker PET CT que da un diagnóstico más preciso y otro para el MAMMI PET, para la detección temprana del cáncer de mama. También hay salas de control, área de inyección, laboratorio caliente, seis oficinas, laboratorio de control de calidad y otro de microbiología.

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