El servicio militar obligatorio es un tema que reflota en Argentina tras el reciente anuncio del Servicio Cívico para jóvenes de 18 a 24 años que no estudian ni trabajan, impulsado por la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. La propuesta ha generado discusión y diferentes reacciones entre los actores políticos y sociales.
Sergio Berni, senador argentino, expresó su apoyo vehemente hacia la idea original de un servicio militar obligatorio alegando que el país está atravesando una fase de “desnacionalización de los jóvenes” que debería ser revertida mediante dicho servicio. En una entrevista con Radio Splendid, Berni afirmó estar seguro de que Argentina necesita recuperar el servicio militar obligatorio —un régimen en el que, según él, los soldados también pueden aprender a "defender los valores de la Patria y a la ciudadanía”.
El Servicio Cívico, recientemente relanzado por el gobierno, estará presente en varias ciudades y utilizará la Gendarmería Nacional como cuerpo de implementación, con el respaldo del Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello. La intención principal del programa es aminorar la inactividad juvenil proporcionando formación en disciplina, respeto y valores, como lo anunciara Patricia Bullrich a través de sus redes sociales. Este plan, que absorbió aspectos de un intento anterior lanzado en 2019, se ha planteado como una alternativa educativa y laboral para aquellos jóvenes que requieren una vía concreta de reintegración social mediante un enfoque basado en el orden y las oportunidades.
A pesar de las diferencias, la idea subyacente de ofrecer capacitación en valores cívicos y trabajo para estos jóvenes permanece constante. Fernando Soto, Director Nacional de Normativa y Enlace Judicial del Ministerio de Seguridad, destacó la accesibilidad del Servicio Cívico al remarcar que no es obligatorio, además subrayando la formación en valores democráticos, disciplinares, y respeto como fundamentos del programa. Soto detalló, además, que ofrece una plataforma sin antecedentes educacionales ni laborales, acceso que en el sector privado podría ser costoso o exigente.
Por el lado social, esta engendrá iniciativa ha desatado debate sobre si en un futuro podría existir un puente hacia retornar el servicio militar obligatorio, planteado anteriormente como hegemonía, o un nuevo estilo adaptativo diseñado bajo contextos civilizados.
Así, el Gobierno argentino abre nuevamente el diálogo nacional sobre el uso de medidas cívicas como herramientas fundamentales para el desarrollo juvenil, justificando su existencia frente a un creciente desafío global: la inserción laboral y formativa asegurando al mismo tiempo un enfoque en la mejora de la seguridad ciudadana.