Su hijo murió por el disparo de una Taser y alerta sobre su uso

El padre de Israel Hernández comenzó una lucha a nivel mundial para concientizar sobre la utilización de las armas mal llamadas "no letales". Su hijo murió por pintar un graffiti en el 2013.

Era verano en Miami. Israel Hernández estaba pintando una flor en una pared como solía hacer desde que llegó desde Barranquilla. El colombiano tenía apenas 18 años y ya había sido reconocido a nivel local por su arte callejero. De hecho, estaba por viajar a Nueva York, donde había conseguido una beca de arte. Era, sin dudas, un artista prometedor.

Pero sus sueños quedaron paralizados ese 6 de agosto de 2013, cuando el policía Jorge Mercado lo mató por un graffiti.

“Reefa”, como era conocido en el mundo de artistas callejeros, intentó huir, pero el efectivo lo detuvo, lo golpeó e inmovilizó con una descarga eléctrica de una pistola Taser. El disparo en el pecho le causó una insuficiencia cardíaca que le provocó la muerte.

Desde entonces, la familia de Israel Hernández comenzó no sólo una búsqueda de justicia para esclarecer el crimen del adolescente, sino también para concientizar sobre la letalidad de este tipo de armas.

Según Amnistía Internacional, desde 2000 hasta 2017 se registraron poco más de 600 muertes en manos de estas pistolas eléctricas en Estados Unidos. “Las Taser no son para inmovilizar, son instrumentos de tortura que generan un gran dolor interno y tal como está demostrado con la muerte de mi hijo, es sumamente letal”, contó Israel Hernández, el papá de la víctima quien lleva el mismo nombre, a minutouno.com.

La familia de Israel presentó una serie de informes ante la Comisión de Tortura de la Organización de Naciones Unidas para lograr regular este tipo de armas. Según surgió de la ONU, ningún agente puede utilizarlas si no hay amenazas inminentes y tampoco puede apuntar al pecho para inmovilizar. En lo que respecta a la investigación por la muerte de Israel descubrieron que el agente Jorge Mercado había utilizado al menos en 16 ocasiones la pistola eléctrica.

“Se trata de un mecanismo de tortura que se prueba hasta en la propia policía pero después de haber hechos varios estudios médicos. En la calle, no se sabe si una persona tiene problemas cardíacos o posibilidades de morir frente a una descarga eléctrica como la que dan estas armas”, explicó Hernández a minutouno.com.

Cada vez que Israel padre escucha que un nuevo país o ciudad comienza a utilizar las Taser siente escalofríos. Así lo contó cuando se enteró de que en Argentina no sólo el Gobierno Nacional sino también el bonaerense y el porteño sumarán las pistolas eléctricas para armar a sus fuerzas de seguridad.

“Sé que va a provocar más muerte. Es necesario que la población tome conciencia de lo que significa este tipo de armas porque se venden como no letales y no es así”, sostuvo y señaló la importancia de contar con un entrenamiento para los efectivos que la utilicen: “Es necesario un entrenamiento muy específico y sobre todo que, en caso de que se use, se tenga en cuenta de se trata de armas para evitar muertes inocentes, no para matar. Eso es lo que deberían hacer las fuerzas”, sentenció.

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