Terminaron las vacaciones: cómo evitar que el "reinicio" sea un factor de estrés

Si no se logra una buena desconexión, el retorno a la rutina puede perjudicar el desempeño y la salud de las personas. Los "sí" y los "no" de los especialistas.

El regreso luego de las vacaciones siempre es un momento díficil. Ocurre tanto en nuestra vida personal como, y especialmente, en lo laboral. Es que innumerables estudios aseguran que el descanso ayuda a recargar las energías y potenciar la productividad. Pero siempre deben ser en una medida justa y dosificando esfuerzos a la vuelta para evitar que el estrés provoque que el parate haya sido en vano.

La primera clave es “desenchufarse”. “En general las vacaciones son buenas porque despejan la mente. El tiempo libre ayuda a la creatividad, si estamos todo el tiempo enchufados, descuidamos y no estamos tan lucidos para todo aquello que requiere creatividad”, afirma María Teresa Calabrese, médica endocrinóloga, psiquiatra, psicoanalista y miembro de APA. Y aclara: “La desgracia de hoy es que es muy difícil desconectarse, porque lleva los dispositivos móviles todo el tiempo. Lo mejor es no estar online todo el tiempo con la actividad, porque si no se la lleva a cuestas y no se relaja. En tanto que Miguel Alfonso Terlizzi, director general HuCap, añade: “La clave radica en cómo organizarse, delegar -con seguimiento, retroalimentación y feedback- y dejar programadas las tareas y objetivos previo al receso”. Desde su punto vista, para la mayoría de las personas es recomendable la “desconexión total”, pero advierte que en altas posiciones no es ciertamente posible y que incluso el intento de desatención a ciertas cuestiones puede ser contraproducente.

La segunda clave está en el tiempo que se tome de descanso. Los especialistas recomiendan que no sea menos de 15 días corridos. “La primera semana todavía estamos conectados. Recién en la segunda se produce el verdadero descanso”, opina Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializados de Trastornos de Ansiedad (www.ceeta.org). Calabrese coincide: “Es importante no tomar largas vacaciones. No desconectarse demasiado, porque después es difícil. Cortas y varias veces”. “Poder tomarse el período vacacional en aquellas épocas que para la organización el nivel de trabajo merme o no sea el más exigente les permitirá a los colaboradores poder desconectarse al mayor nivel posible”, comenta, por su parte, Terlizzi.

La última de las claves es “el aterrizaje” a la rutina nuevamente. El reinicio. Es la etapa en la que el cuerpo y la mente más sienten los efectos de haber parado unos días y que si no se maneja correctamente puede producir el clásico estrés posvacacional. “Es cierto que los tiempos en que la gente está trabajando pueden ser muy intensos, con mucha vorágine, donde todo es para ayer, y es importante que lo puedan hacer de otra manera; que se tomen un poco más de tiempo y enfoncándose en lo que están haciendo. Eso es fundamental para no estresarse; estar centrado en una cosa sin tener otras 20 en la cabeza”, señala Martínez Castro. Y Calabrese agrega: “El asunto no es conectarse con todo de golpe, los ritmos biológicos necesitan un tiempo de readaptación. No puede responder como antes de irse”. Terlizzi considera que si se logró hacer una correcta delegación “en el regreso sólo resta ‘ponerse al día’ y retomar con las actividades diarias”. “Cómo hayamos podido delegar y organizar las tareas, el nivel de involucramiento durante las vacaciones y época en la que hayas elegido las vacaciones hará más sencillo o dificultoso el retorno”, analiza.

EL ROL DEL LIDER

Los líderes y responsables de grupos deben estar atentos a estas cuestiones para ayudar a que la vuelta al trabajo de los empleados sea óptima. Eso traerá beneficios múltiples: mejor rendimiento, mejor clima laboral en la oficina, mayor productividad, menor ausentismo, etc.

“Hay que respetar los tiempos del empleado, no agobiarlo con una lista interminable de cosas para hacer. El resultado va a ser mejor porque va a trabajar mejor, con menos errores y mayor eficacia”, opina Martínez Castro. Mientras que Calabrese afirma que “hoy en día los líderes están capacitados para darse cuenta de que no se puede recuperar el tiempo perdido, es bueno tolerar que la gente responda de a poco, hasta que recupere el tiempo normal”.

TEMORES

Muchas veces ocurre que los trabajadores postergan sus vacaciones por diversos motivos que tienen que ver con la intensidad laboral o con incertidumbre por lo que ocurre en su ausencia. Y este es otro de los factores que no ayudan a un descanso óptimo. Por caso, Terlizzi señala algunos de los temores que pasan por la mente de quienes no logran “desenchufarse”: creerse indispensable para el funcionamiento de la organización; acumulación de trabajo; no lograr que sus vacaciones coincidan con las necesidades de la empresa; la idea de que no descansar ayudará a lograr un ascenso más rápidamente; o que alguien aproveche para ocupar el lugar temporalmente vacante.

“Está en cada persona el equilibrio conforme a su personalidad, características y posición que ocupa en la organización, estar en contacto o no, aunque mal no sea en alguna breve fracción del período de vacaciones”, concluye.

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