Trampa, llaves y maquillaje: la teoría sobre el asesino 

María del Carmen Pelleritti declaró ante los jueces y el jurado sus sospechas sobre cómo la mataron. Qué dijo sobre la noche del asesinato.

El asesino la esperó en la casa. Entró con la llave y se escondió. Nora Dalmasso llegó después de salir con sus amigas. Hasta que le tendieron una trampa: fue sorprendida por un hombre que la golpeó, abusó de ella y la estranguló hasta matarla.

Esa es la teoría que María del Carmen Pelleritti, una de las amigas de la víctima, tiene de la noche del crimen, ocurrido el 26 de noviembre de 2006 en el barrio Villa Golf de Río Cuarto. “La persona que mató a Nora la estaba esperando en la casa, el asesino tenía las llaves porque Nora era muy cuidadosa cuando salía, y cerraba todas las puertas. Si ella esperaba a alguien no se habría sacado el maquillaje. Cuando la encontraron muerta estaba sin maquillaje”, declaró la mujer en la octava audiencia por el juicio contra Marcelo Macarrón, acusado de contratar a un sicario para que mate a su mujer.

El tribunal técnico de Río Cuarto está integrado por Daniel Antonio Vaudagna, Natacha Irina García, y Gustavo José Echenique Esteve. Hay ocho jurados populares (cuatro mujeres y cuatro hombres). El fiscal de Cámara es Julio Marcelo Rivero. A Macarrón lo acusan del delito de “homicidio calificado por el vínculo, alevosía y precio o promesa remuneratoria”, cuya pena es prisión perpetua.

La hipótesis de la amiga de Nora es similar a la de Luis Pizarro, el último fiscal en la etapa de instrucción. Para él, el asesino tenía las llaves de la casa porque alguien -según el funcionario fue Macarrón- se las facilitó para poder entrar, esconderse y aguardar la llegada de Dalmasso. La familia de la víctima cree, en cambio, que el asesino no tenía las llaves de la casa.

Hace seis años, la defensa contrató al forense Osvaldo Raffo, fallecido el 19 de marzo de 2019, y al criminólogo y criminalista Raúl Torre, ambos con una gran trayectoria en casos policiales resonantes. Para ellos, también el homicida esperaba a Nora adentro de la casa. Los peritos concluyeron que el estrangulador ejerció una fuerza de 15 kilos durante tres a cinco minutos sobre el cuello de Nora, que tenía lesiones en el cráneo y en el codo derecho.

“Se trata de una víctima luchando por su vida, derribada al suelo y transportada a la cama, o sorprendida en ella. No siempre se halla un escenario criminal con muebles derribados, vidrios rotos y regueros de sangre”. En ese informe, que figura en el expediente, Raffo y Torre sostienen que hubo lucha entre Nora y el agresor porque lo prueban las lesiones que la víctima presentaba en el cráneo y en el codo derecho.

“Aun aceptando que golpeara contra la pared ‘con baja energía cinética’, la situación no cambia. Se trata de una víctima luchando por su vida, derribada al suelo y transportada a la cama, o sorprendida en ella. Tal vez, por esto se ha afirmado, que no hay signos de lucha. Ha trascendido que el examen del lugar del hecho, no ha cumplido el axioma acuñado por Edmond Locard: ‘El lugar del hecho debe ser un recinto sagrado’. En el escenario criminal estuvieron no menos de 20 personas”.

En la audiencia de este miércoles, la amiga de Nora se refirió a ese tema: “No se preservó la escena del crimen, toda la gente entraba en la casa”. Por entonces, trascendió que 23 personas entraron en la habitación donde mataron a Nora, entre ellas un cura amigo de la familia que la tapó por pudor.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico