Twitter Blue es el servicio de suscripción prémium que lanzó la red social hace seis meses, tras la compra de la empresa por parte del multimillonario Elon Musk. Por un precio de 8 dólares al mes para usuarios individuales y 1.000 al mes para organizaciones, los suscriptores obtienen una marca de verificación azul en su perfil y acceso anticipado a funciones exclusivas, como editar tweets, guardar elementos en carpetas o personalizar el ícono de la app.
Sin embargo, este servicio también tiene un efecto secundario: los comentarios de las cuentas con marca azul aparecen arriba de todo en las conversaciones, lo que les da más visibilidad y relevancia. Esto beneficia especialmente a los usuarios libertarios, que son los que más han apostado por el Twitter de pago en Argentina.
Según un estudio realizado por la consultora Sensor Tower, Twitter Blue tiene unos 380.000 suscriptores en todo el mundo, lo que representa menos del 1% de los usuarios totales. En Argentina, se estima que hay unos 10.000 suscriptores, de los cuales el 80% son libertarios.
Esto genera una distorsión en el debate público, ya que las opiniones de los usuarios pagos tienen más peso que las del resto. Además, muchos usuarios se sienten discriminados por no poder acceder al servicio o por perder su marca azul si no pagan.
Twitter ha defendido su modelo de negocio como una forma de diversificar sus ingresos y ofrecer una mejor experiencia a sus usuarios. Sin embargo, también ha reconocido que está trabajando en mejorar el algoritmo que ordena los comentarios para evitar sesgos o favoritismos.