“Basta de violencia. El 14 de diciembre Valentín, mi hijo de 16 años, fue a un egreso en el Club Madryn. En un momento desde atrás y sin aviso recibe golpes de puño de un violento de 17 años, sin aviso y sin motivo alguno. La golpiza brutal le causó doble quebradura de mandíbula, intervención, dolor, pérdida de 7 kilos por tener que alimentarse con una sonda, boca bloqueada y lo más desesperante y traumático: un ‘no entender porqué le pasó esto’. Este individuo le truncó sus planes del verano; entrenar, trabajar y pasarlo bien con sus amigos en la playa, ya que había rendido sus materias perfectamente para estar libre y disfrutar.
Esta publicación tiene como único fin informar a todos los padres y chicos de las cosas que pasan en esta ciudad y de las que la gente prefiere no hablar... claro... hasta que les toca vivirlo en carne propia.
¿Por qué lo publico? Porque no hay ningún derecho a que te hagan esto con un hijo. Porque la impotencia es tan grande que no se puede explicar y básicamente porque deseo profundamente que ni este violento ni ninguno más destruya a una familia otra vez.
Por último no puedo ni quiero dejar de mencionar que el violento, golpeador y cobarde es jugador de Rugby. Y lo escribo porque parece ser que la gente con los acontecimientos de estos últimos días (en Punta del Este, en Villa Gesell y demás) parecería estar interesada en defender o defenestrar a ese deporte. Lamentablemente los casos son muchos, demasiados. A mí sinceramente poco me importa qué deporte practican estos salvajes pero sería bueno que haya una reflexión”.