Viajó más de 1.500 kilómetros con un Gran Danés que encontró herido en la ruta

Alejandro Zanola volvía de Brasil en su camioneta cuando el destino lo cruzó con un Gran Danés herido y golpeado, al que decidió rescatar. Pero pese al deseo de tenerlo con él no lo puede hacer porque vive en un departamento y no posee el espacio adecuado que el animal necesita. ¡Conocé la historia de estos dos grandes amigos!

El 6 de enero, Alejandro Zanola regresaba a Comodoro Rivadavia en su camioneta desde Florianópolis, Brasil. Viajaba por la ruta solo cuando el GPS le indicó que tome una ruta alternativa -que él no conocía- cerca de Olavarría, pero igual decidió seguir.

Después de recorrer unos 100 kilómetros encontró un lugar para comer y se acercó un camionero que le pidió ayuda porque una mujer había dejado en la banquina a un perro abandonado.

Alejandro relató a El Patagónico que como es "mascotero", no dudó el rescatar a este Gran Danés golpeado y herido. Corrió su equipaje y lo subió en la camioneta. Y así recorrer juntos los 1.500 km que le faltaba para llegar a su ciudad.

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El joven, que decidió bautizar al perro como "Santinho", por una bahía de Brasil muy bella que tiene playas blancas de arenas suaves, llegaba con las intenciones de tenerlo con él en la casa donde vivía junto a su pareja, pero tuvo que mudarse a un departamento pequeño y desde ese momento comenzó, muy a su pesar, con la búsqueda de un hogar para el animal.

"Santi respeta los lugares, es cuidadoso, pide que lo saquen para salir a hacer sus necesidades es un perro que ya ha estado en una casa. Lo tuve en el departamento varios días pero no tengo el lugar que necesita", reconoció Alejandro, que además tiene dos perros y un gato.

"YA VOLVIO DOS VECES A MI"

"Santinho" mide 1.80 metros parado en su dos patas, y 1.45 en cuatro patas, por lo que no es fácil conseguirle un lugar con el espacio necesario. Ha tenido dos adopciones fallidas, la primera fue una mujer que tenía un rottweiler y una pitbull que se sintieron celosos.

Hace unos pocos días consiguió una casa en Trelew, hasta donde el joven recorrió nuevamente varios kilómetros, pero este martes recibió el llamado de la joven adoptante pidiendo que lo buscara ya que estaba con problemas personales y no podía tenerlo, entonces volvió a viajar para buscar a "Santi".

"Cuando estacioné afuera de la casa de la chica, me dijo que él se puso a llorar cuando sintió el ruido de la camioneta, le abrió la puerta y corrió a abrazarme y yo empecé a llorar, me corrían las lágrimas pero no puedo tenerlo", lamentó.

Alejandro analiza la posibilidad de alquilar una casa grande con patio, pero no puede afrontar los gastos del alquiler, por eso desde anoche dejó al perro en la casa de un joven que tiene un taller con un patio grande e intenciones de quedárselo.

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