Para una banda de ladrones profesionales un techo de chapas es una puerta abierta y robar en un lugar con esas características podría ser comparable con quitarle un dulce a un niño. Es que por lo general los cableados, tanto de energía eléctrica, como de teléfono, suelen pasar por esa zona. Además, y a pesar de la experiencia delictiva que tiene Comodoro Rivadavia, parece ser que ese sigue siendo un sitio desprotegido por los sensores de las alarmas.
En 2006, de enero a junio, se llegaron a abrir hasta dos cajas fuertes por mes utilizando esa modalidad de ingresar en lugares con techos de chapa, y al igual que en esta oportunidad, entonces se anularon los sistemas de alarmas y las bandas que operaron se llevaron de Comodoro Rivadavia abultadas sumas de dinero.
En esta oportunidad el atraco fue en la sucursal del Banco Patagonia, que está ubicada en la avenida Yrigoyen al 2.600, en la esquina con la calle Alberto Blanca. Sobre esta última existe un paredón, el cual en su parte más próxima al techo está protegido por un espiral de alambre de púas. Por las características del predio se estima que los ladrones ingresaron por ese fondo y debido a la falta de manchas en la blanca pared, es posible que no se hubiera utilizado dicho paredón para llegar hasta el techo.
Una de las últimas chapas de zinc fue levantada para ingresar al entretecho y desde allí los autores hicieron un trabajo fino para inutilizar el sistema de alarmas y las cámaras de seguridad, a tal punto que desde la central del sistema sólo se habría detectado una baja de tensión, lo que indica que quienes llevaron a cabo el atraco contaban con cierta experiencia en el tema.
EL BOTIN
Según la información que recabó este medio a través de las fuentes consultadas, el viernes se cargó el cajero con 700.000 pesos y las últimas extracciones fueron el sábado por la noche, por cuanto se estima que hasta entonces aun quedaba una importante suma de dinero cuya cifra surgirá luego de realizado el arqueo de la máquina.
De todas maneras, ayer se hablaba que el botín era cercano a los 300.000 pesos.
A todo esto, trascendió que la banda habría intentado abrir otros lugares en busca de dinero, pero ante la dificultosa tarea los ladrones se inclinaron por uno de los cajeros automáticos que tiene la entidad, que fue destruido y vaciado por completo.
Sin dudas los autores esperaron la llegada del fin de semana largo para ejecutar el plan, el cual coincidió con una fecha de pago. Es que por lo general las veces que se abrieron cajas fuertes en Comodoro Rivadavia fueron en jornadas no laborales.
Por otro lado, se supo que el hecho se descubrió recién el domingo por la tarde a raíz del no funcionamiento del cajero automático. Desde entonces trabajan policías y fiscales en procura de esclarecer el primer robo del año a una entidad bancaria.