Caos y tensión en Comodoro por una manifestación de remiseros y taxistas

Cientos de choferes de remises y taxis se manifestaron ayer durante casi siete horas en reclamo de mayor seguridad. La protesta se inició por el violento asalto que un remisero sufrió en horas de la madrugada; se concentró frente al Concejo Deliberante, para luego extenderse a las calles céntricas y concluir en la Municipalidad con la entrega de un petitorio. Los choferes se retiraron del municipio con una advertencia: si el lunes no reciben respuestas van a paralizar toda la ciudad.

Los remiseros y taxistas se instalaron ayer en el Concejo Deliberante a las 8 de la mañana y desde entonces comenzaron a cortar la circulación por las calles céntricas de Comodoro Rivadavia. Fue en reclamo por mayor seguridad y la medida se activó a partir del violento asalto que sufrió un chofer de la remisería “Panchito” (ver nota aparte).
El caos en el centro de la ciudad se extendió hasta las 14:30. A  esa hora, los manifestantes dieron a conocer los alcances del petitorio que lograron redactar en el recinto legislativo, tras lo cual levantaron la medida y marcharon hasta la Municipalidad.
La concurrencia de los choferes al Concejo Deliberante fue espontánea y obedeció al violento asalto en el que resultó herido de arma blanca un conductor de remís. Así, a partir de las ocho de ayer comenzaron a manifestarse cortando la circulación por Pellegrini y avenida Rivadavia.
A medida que avanzó la mañana las calles fueron poblándose con los autos de alquiler, aunque no todos se sumaron por voluntad propia sino que fueron incorporados por la fuerza.  A las 10, el corte de Pellegrini se extendió a la avenida Rivadavia y hasta San Martín, mientras que esta última estaba cerrada desde 25 de Mayo.

POR LA FUERZA
En la esquina de 25 de Mayo y San Martín un grupo de personas  identificaba a los remises y taxis que se asomaban a la calle céntrica y por la fuerza los hacían sumarse a la protesta. En un tono huérfano de diplomacia le exigían que dejaran a los pasajeros ahí mismo e ingresaran a la fila que interrumpía la circulación por San Martín.
No todos se resignaron y acataron las órdenes al pie de la letra: hubo golpes de puños entre ellos, aunque los que eran mayoría lograron su cometido.
A todo esto los pasajeros se mostraron asustados ante el atropello que padecían, ya que no se tuvo contemplación alguna con ellos, por más triste que fuera la excusa e incluso a las mujeres remiseras que detectaron las trataron con el mismo tono y no se salvó ni el policía que ordenaba el tránsito en esa esquina.
Se adueñaron así del centro y generaron inconvenientes que no sólo afectó al resto de los automovilistas sino también la circulación de los colectivos del transporte público, mientras que la gente esperaba horas en las paradas para poder regresar a sus domicilios.
Las diferencias internas entre los grupos que se manifestaron quedaron en evidencia durante la protesta y había algunos que pregonaban la toma del edificio municipal, como así también otros sectores más pacíficos que se conformaban con operativos de identificación de personas por parte de la policía, porque no estaban de acuerdo ni con enrejar los autos, como tampoco con los costosos rastreos satelitales. A todo esto al lugar se acercó también Juan Carlos Blumberg, quien llegó a Comodoro para participar en la marcha por mayor seguridad que se realizó anoche, y allí intercambió opiniones con los choferes e hizo declaraciones a la prensa.

TREGUA HASTA EL LUNES
Con esa metodología los manifestantes forzaron una reunión en el Concejo Deliberante, a la cual asistió el jefe de la Unidad Regional, Claudio Spagola; concejales justicialistas; funcionarios de la Secretaría de Gobierno y un asesor letrado de la Municipalidad.
A esa reunión sólo entraron remiseros y allí, tras varias horas de debate, lograron redactar un petitorio que luego fue entregado al viceintendente, Sergio Bohe, para que se lo acerque al gobernador Mario Das Neves.
La medida se levantó luego de la lectura del documento, aunque primero marcharon hasta la Municipalidad para entregárselo al viceintendente, Sergio Bohe, e informarle que si para el lunes no llega la respuesta volverán a parar el servicio que brindan.

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