“Esto es un choreo; tírense al piso” y “Si te quedas tranquilo, no te hago nada; yo sé que sos un laburante”, fueron algunas de las amenazas proferidas por Nicolás Martín “Casate” Vargas y Luciano Pablo Gauna al dueño de la peluquería y barbería “Baires” –ubicada en Teniente Levalle al 300- y a un cliente que allí se hallaba el 23 de febrero de 2021, cuando ingresaron con armas y se llevaron del lugar dinero, celulares y otros elementos.
Este martes, el fiscal Julio Puentes y las abogadas defensoras Paola Ojeda y María de los Angeles Garro presentaron ante el Tribunal un pedido de juicio abreviado para ambos delincuentes. De aprobarse, “Casate” Vargas recibiría cinco años de prisión de cumplimiento efectivo, una pena que unificada con condenas anteriores –una de ellas por homicidio- se le computarían en 13 años y 6 meses de prisión y declaración de reincidencia por primera vez.
Para Gauna, en tanto, la nueva pena sería de 7 años y un mes de prisión y reincidencia por primera vez. Los jueces Mariano Nicosia, Daniela Arcuri y Martín Cosmaro darán a conocer su dictamen el próximo martes.
Según se volvió a recordar este martes, el día del robo fue Gauna quien ingresó primero al local comercial y les exigió a ambas víctimas que se arrojaran al suelo. “Casate” Vargas se ocupó de cerrar la puerta. Este último extrajo un arma de fuego de su cintura, cargándola delante de las víctimas: “esto es un choreo, tírense al piso”.
Seguidamente, Gauna le exigió la entrega del dinero y del teléfono celular a una de las víctimas, respondiéndole éste que el primero estaba en el fondo del local y que no tenía teléfono, al tiempo que intentaba esconder su celular debajo del sillón siendo advertido dicho accionar por Gauna quien le pegó con un elemento contundente en la frente y en la oreja izquierda, causándole mareos.
Luego, llevó al damnificado a buscar la caja recaudadora y tomó la plata. Por su parte Vargas le levantó la campera a la segunda víctima apoyándole el arma de fuego en la espalda al tiempo que le refería: “si te quedas tranquilo no te hago nada. Yo sé que sos un laburante”.
De todos modos, le sustrajo el celular y el dinero que tenía en su billetera. Seguidamente, ambos imputados tomaron las mochilas de los damnificados y las llenaron con los diversos elementos que sustrajeron, cerraron la puerta con llave y escaparon.
El hecho fue calificado jurídicamente como “robo agravado por el uso de arma de fuego, cuya aptitud para el disparo no puede tenerse por acreditada”.