“Crimen perfecto”, un estreno policial

Desde hoy se exhibe en el Coliseo "Crimen Perfecto", un thriller dirigido por Gregory Hoblit y protagonizado por Anthony Hopkins en el rol de Thomas Crawford, un exitoso ingeniero que asesina a su esposa, firma su confesión, obliga a que lo lleven a juicio y asume él mismo su defensa, enfrentándose al fiscal Willy Slocum (Ryan Goslin).

Crawford resulta ser tan complejo e impredecible como el crimen que ha cometido, tanto que el caso aparentemente perfecto que Slocum creía tener empieza a desmoronarse.
Esto pondrá en jaque su hasta ahora exitosa carrera... a menos que halle el modo de alterar el esquema meticulosamente planeado por su adversario. Ambos hombres se encuentran cara a cara en un complicado laberinto que, entre impredecibles giros, habrá de llevar a uno de ellos hacia el desastre.

LA TRAMA
Jennifer Crawford está siéndole infiel a su marido, algo que Thomas sabe desde hace tiempo. Incluso conoce el nombre completo del «otro», lo cual es algo que ella ignora debido a que, al comienzo del affaire, acordó con su amante que no se dijeran el uno al otro sus apellidos ni se dieran información personal alguna.
Thomas decide actuar pegándole un tiro a Jennifer en la cabeza a sangre fría y con la premeditación más absoluta. No tiene miedo. No huye. Simplemente, espera.
El negociador de la policía Rob Nunally (David Strathairn) entra en escena. Tras acordar ambos soltar sus armas, él y Thomas comienzan a hablar. En cuestión de minutos, todo ha sido confesado. Sin embargo, cuando Rob mira con detenimiento a la víctima, se lleva la sorpresa de su vida al reconocer a su amante Jennifer.
Mientras tanto, Slocum está a punto de finalizar su última semana como fiscal de distrito. La reputación que ha ganado por jamás haber perdido un caso le ha valido conseguir un empleo en Wooton Sims, un prestigioso bufete de abogados. Es la oportunidad de su vida. Willy sólo tiene que lidiar con un caso más antes de comenzar su nueva vida. Se trata del caso Crawford, que parece no presentar el menor problema.
Se supone que, al tener la policía el arma homicida y una confesión firmada, la condena está garantizada. Pero en el juicio las cosas no salen tan bien como eran de prever. Por increíble que parezca, el arma de Thomas resulta no ser la que se utilizó en el crimen. Y cuando se descubre que el mismísimo negociador de la policía se acostaba con la esposa del acusado, la confesión de Thomas es declarada inadmisible y el caso es desestimado. Las consecuencias: Crawford es puesto en libertad y Willy se ve públicamente humillado. Sin embargo, nada acostumbrado a perder sus casos, se niega a abandonar este, incluso aunque ello le cueste su nuevo empleo. Hay cosas que no encajan, como el arma del asesinato. ¿Qué pasó con la que sí se usó?

EL INTERPRETE
Tal como hizo con su interpretación de Hannibal Lecter en «El Silencio de los Inocentes», que le valió un Oscar, Anthony Hopkins vuelve a definir el concepto de «malo» en una película al encarnar a un nuevo criminal con altura, un manipulador con gracia que logra colocar a su alrededor a casi todo el mundo.
Cabe aclarar que el título original del film es «Fracture» (Fractura), en alusión al inesperado quiebre que se produce en el esquema que presenta la trama. Una cuestionable decisión a la hora de estrenar la película en nuestro país, derivó en que fuera tontamente rebautizada como «Crimen Perfecto», un título carente de toda originalidad y que viene a empañar la presentación de un producto que pretende dar más.

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