Crítica: Citroën Berlingo Furgón Mixto

Entre el nombre y la facha dejan bien en claro que se trata de un vehículo de trabajo y no de uno recreativo. Pero que tiene la capacidad de cargar a la familia, o pasajeros, cuando sea necesario.

POR FUERA

Salvo algunos cambios en la parte delantera -guardabarros incluidos- estamos hablando del mismo vehículo que se introdujo en nuestro mercado allá lejos y hace tiempo, en 1998. De todas maneras, no olvidemos que se trata de un vehículo comercial, pensado para andar llevando cargas de aquí para allá, y que constantemente está expuesto a los golpes y raspones. No creo que el aspecto exterior sea la variable que determine la compra.

Las diferencias entre la versión que probamos y el Furgón clásico son dos: en las plazas traseras tiene puertas corredizas en ambos laterales. Incluyen ventanas.

POR DENTRO

Por dentro, el principal equipamiento es el espacio disponible. El resto de la lista es bastante corta.

Cuando uno se sienta detrás del volante llama la atención, sin importar la altura, la distancia entre la cabeza y el techo. Claramente en ese lugar podría ir una gran bandeja portaobjetos para llevar de todo.

La posición de manejo es del tipo van o camioncito, donde uno maneja desde una posición algo elevada y con la pedalera bastante cerca. La columna de dirección se regula en altura, tirando a pivoteo. El tablero de instumentos tiene cuatro relojes, con fondo blanco, bien claritos: velocímetro, tacómetro, nivel de combustible y marcador de temperatura.

En el centro sigue la austeridad: un reloj digital en la parte superior de la plancha, con una bandejita, un botón para las luces de emergencia, otro para el cierre centralizado de las puertas, y otro para el aire acondicionado. Más abajo sólo queda un equipo de música Sony con Aux/USB y los comandos de la climatización.

En las plazas traseras hay lugar para tres, bien cómodos, cada uno con su correspondiente apoyacabezas y cinturones de seguridad de tres puntos. Esto debería ir en la parte de seguridad, pero tampoco hay mucho más para contar, salvo las ventanas traseras pivotantes. Las plazas traseras son rebatibles en formato 1/3 y 2/3. Dejan lugar a un enorme espacio de carga que puede ir de unos nada despreciables 624 litros hasta los 2.800 litros.

El espacio de carga tiene un piso plano, con cubierta plástica, apta para malos tratos. Y varios anclajes para sujetar la carga.

El espacio de carga es realmente grande y el piso queda en una posición muy cómoda para trabajar.

SEGURIDAD

La Berlingo Furgón Mixto viene de serie con frenos ABS -con repartidor electrónico de frenado- y doble airbag, algo que es obligatorio para todos los autos nuevos a partir del 1 enero de 2014. También cuenta con cinturones de seguridad del tipo inercial para todas las plazas, apoyacabezas para los cinco ocupantes y dos anclajes Isofix para las sillas de los niños.

MOTOR Y

TRANSMISION

La versión probada contaba con el conocido 1.6 HDi que impulsa a varios modelos del grupo PSA. Se trata de un motor diesel de 1560 cc., con turbocompresor e intercooler, que desarrolla 92 cv de potencia a 4.000 rpm y 230 Nm a 1.750 rpm.

Está asociado a una caja manual de 5 marchas. También existe una versión naftera con motor de 1.4 litros de 75 cv.

COMPORTAMIENTO

El motor es realmente bueno. Permite que se maneje a muy buen ritmo. De alguna forma me recuerda al 2.2 de la Ford Ranger, uno se sube pensando que es poco, pero al final se da cuenta de que hay polenta de sobra.

Si bien en la autopista alcanza fácilmente los 130 km/h, el volante comienza a transmitir un contenido de adrenalina que no es necesariamente buscado. La velocidad ideal de la Berlingo está entre los 100 y 110 km/h. Ahí se viaja realmente bien y el consumo debe ser excelente. El aire acondicionado es soberbio.

CONCLUSION

Estamos hablando de un vehículo comercial, que se usa para el trabajo, que está expuesto al constante maltrato de la carga: plantas, cajas, pintura, herramientas, caños. Acá lo que se busca es robustez, confiabilidad y resultado.

Y si a eso le sumamos las ventajas económicas e impositivas de financiar este tipo de vehículos, que además, una vez que cumplen su ciclo tienen un mercado con una reventa bastante atractiva, entonces todo lo que el usuario particular pueda pensar no tiene sustento alguno.

Es un vehículo práctico y comercial. 

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