Con diez años de historia, “Del Viento” inició su producción artesanal en 1999, en un momento donde salvo pequeñas excepciones, la venta de helados en Comodoro Rivadavia era monopolizada por grupos industriales de envergadura multinacional, con marcas fuertemente instaladas en el mercado. Sin embargo, supo consolidarse sobre la base de productos de excelencia, de un fuerte concepto estético y del clima de cada una de sus sucursales, además de ir creando en el camino nuevos nichos.
De ese modo, “Del Viento” fue incorporando servicios de cafetería y comidas con espacios destinados al juego, el servicio del combo perfecto de película más helado y la posibilidad de reservar el título y los sabores favoritos vía internet. Así, en la actualidad cuenta con cuatro locales y una multiplicidad de servicios que en el trayecto incluyó la incorporación de bolsas biodegradables y la tarjeta del cliente.
Y la constante reinversión de la marca, tuvo su punto máximo el 6 de noviembre, cuando inauguró su planta de producción modelo. Está ubicada a 150 metros de donde termina la avenida Chile, en la calle 748. Allí se erige una mole de ladrillos en la que basta traspasar el portón de acceso para adentrarse en un paisaje de naturaleza plena que convive con la mejor tecnología alemana aplicable a la elaboración casera de helados.
DISEÑADA PARA CHICOS
Marcelo Cámara, responsable de la firma, señaló que se trata de una planta socioeducativa diseñada especialmente para recibir visitas escolares, donde todos sus espacios -conectados al exterior con imponentes ventanales y un pasaje interior- vertebran un recorrido óptimo para que los chicos conozcan los detalles de toda la cadena de producción sin interferir con las normas sanitarias.
Las escuelas que quieran visitar la planta deben contactarse con el teléfono (0297) 448-6918.
La imponencia de su exterior también tiene un propósito. Allí se cultiva una gran variedad de frutales, que junto a la fruta fina de la cordillera patagónica, forman parte de los incomparables sabores de “Del Viento”. La planificación a la vez incluye una granja con patos, gansos y gallinas.
La construcción de la fábrica finalizó el 31 de agosto, con una inversión cercana a los dos millones de pesos. Como resultado se aprecian los más altos estándares de calidad, supervisados por una especialista en calidad de alimentos que diseñó el manual de buenas prácticas de la firma, estableciendo normas para todo el proceso productivo.
Pese a la gran inversión en maquinarias de alta tecnología que incluyen pasteurizadores, maduradores, cinco cámaras con distintos fríos y un sistema informático destinado a la trazabilidad del producto, la elaboración continúa siendo puramente artesanal.
Así, todas las salsas y jaleas base del helado se elaboran manualmente a base de fruta y azúcar, sin colorantes, conservantes ni químicos, que posteriormente se mezclan con crema y leche de primeras marcas y en el caso de los chocolates, se elaboran a base de verdadera cobertura con manteca y licor de cacao, ingredientes inauditos en el mercado por sus altos costos.