Detenidos en la alcaidía denuncian malos tratos y falta de higiene

Detenidos de la alcaidía de la ciudad denunciaron ayer por medio de un escrito los «malos tratos» que estarían produciéndose puertas adentro en la cárcel de barrio Industrial.

De acuerdo a lo que manifiestan nueve presos que firmaron la carta de reclamo, el cambio de autoridades recrudeció los tratos hacia ellos. Es así cómo describen abusos de distinta índole entre los que cuentan las prohibiciones para las visitas de esposas y madres, «sin motivo aparente».
«Se busca así una reacción violenta de nuestra parte. Asimismo, se le falta el respeto a la dignidad humana de los familiares con la excesiva requisa. Es como si la familia estuviese bajo sospecha, como si ellos hubiesen cometido algún delito», explicaron y mencionaron después que la Constitución Nacional exige que se respete el pudor de las personas, aunque se presuma que oculta cosas relacionadas con un delito.
«Pero en esta guardia las visitas de todos los internos son sospechosas», mencionan quienes elaboraron la carta.
Una de las principales quejas tiene que ver además con la atención sanitaria, por lo que expusieron que no cuentan con un médico de guardia ni personal capacitado para primeros auxilios. Indicaron también que ellos mismos se realizan curaciones ante la mirada del personal policial que no toma intervención alguna.
«Ocurrió días atrás que hubo una quebradura expuesta de un interno, y estuvo cerca de una hora sin asistencia», dicen los detenidos.
En otro párrafo de su misiva, mencionaron además que los problemas edilicios de la cárcel de barrio Industrial —que tiene ya medio siglo sin el mantenimiento necesario— se evidencian en los baños que «permanecen tapados durante tres o cuatro días», lugar en el que además «hay cucarachas, chinches y roedores».
La misma carta habla de la responsabilidad de los gobernantes en la situación, de la falta de mantenimiento y previsión y de que se desconocen cuáles son los derechos esenciales de las personas detenidas, a pesar de que la Constitución califica como «infame» a todo lo que viola la integridad de las personas.
En las primeras líneas aseguran también que «las faltas de respeto, brutalidad y barbarie del personal policial son por orden del comisario» y se recuerda a la población que el 17 de noviembre, a dos días del recambio de autoridades en la jefatura policial de la alcaidía y después de seguidas fugas masivas, «20 internos fueron salvajemente reprimidos sin motivo» por lo que «hasta hoy algunos permanecen con dolencias».
Ante esto los presos aseguran que hubo denuncias ante Fiscalía, pero que hasta ahora no hubo cambio alguno en el interior de los muros de detención, «cuando lo único que quisimos fue reclamar mejoras edilicias».
En el mismo marco repudiaron hechos como torturas corporales o psíquicas, condiciones de vida infrahumanas, y prisiones arbitrarias señalando que están prohibidos por la Constitución Nacional y tratados por los Derechos Humanos.

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