El diálogo como eje

Quisiera arrancar contando un caso real. En Salta, un municipio realizó el tendido de agua a 2 km de la población wichi, demasiado lejos para ser accesible. A la par, una organización de la zona que dio forma a una huerta comunitaria vio cómo se echaba a perder por la falta de cuidado. Sucedió que los wichis, por razones culturales, no se apropiaron del cultivo. A veces los grandes esfuerzos, las buenas intenciones y actores comprometidos no garantizan soluciones. La falta de diálogo entre ellos impidió la identificación de soluciones adecuadas a cada comunidad.

En el transcurso de nuestra gestión llevamos adelante distintas experiencias que confirman que el trabajo articulado entre organizaciones públicas y privadas tiene la capacidad de generar transformaciones reales, concretas y sostenibles en las comunidades más vulnerables del país encauzando la inversión social. En 2016 participamos de alrededor de 200 proyectos entre organizaciones sociales y empresas, representando una inversión privada de más de $13 millones. Este año, hablamos de casi el triple invertido y de proyectos que incluyen formación, concientización, cuidado personal, preparación para el empleo, entre otros tantos.

Si bien acompañamos los proyectos de distintas empresas, creemos que es necesario propiciar un espacio donde el Estado pueda aportar su visión global y trabajar de forma colaborativa con las organizaciones sociales y las empresas por un real desarrollo comunitario. Así nació el Foro de Responsabilidad Social para el Desarrollo Sostenible, del que surgen proyectos de abordaje integral en temáticas como infancia, juventud, mujeres, empleabilidad y comunidades sostenibles. Este año participaron 400 actores y ya se generaron proyectos concretos de articulación.

La iniciativa más ambiciosa y por la que apostamos es transformar comunidades en situación de vulnerabilidad en comunidades sostenibles en donde funcionen en simultáneo una mesa local que hace de termómetro e indicador de las necesidades en territorio en conjunto con otra mesa en Buenos Aires, con voluntades y recursos que busca construir proyectos y estrategias a medida. Hoy se sientan en la misma mesa ministerios nacionales, empresas importantes que aportan recursos económicos, humanos y técnicos y organizaciones con el conocimiento del territorio. Queremos generar conciencia de la necesidad de articular este tipo de espacios en todo el país.

El desafío que tenemos desde nuestra área de Responsabilidad Social para el Desarrollo Sostenible, es orientar el compromiso de inversión social a partir de una visión global que esté guiada por las necesidades que la propia comunidad identifica, logrando sostenibilidad, apropiación y desarrollo, y hacerlo con una gestión asociada entre diferentes actores.

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