El gurú del arte digital: "la tele perdió el espacio de los jóvenes"

José Massa está al frente de Club Media Network, una compañía que maneja 600 nuevos artistas de las redes sociales y que también cuenta con una academia de formación. Los cambios en el hábito de consumo del entretenimiento.

“Los artistas digitales de hoy son Los Beatles de ayer”. A juzgar por el fervor que provocan entre las masas de adolescentes, la comparación de José Luis Massa tiene sentido. Su experiencia en el mercado del entretenimiento lo avala. El creador del primer festival internacional de youtubers en Latinoamérica está a cargo de Club Media Network, una compañía que nació hace tres calendarios y que, en la actualidad, maneja la carrera de 600 nuevos artistas y cuenta con una academia para preparar la carrera de youtubers, instagramers e influencers.

Periodista: ¿Hay mercado para los artistas digitales de la Argentina?

José Massa: La compañía tiene más demanda de la cantidad de artistas digitales que hay en la Argentina ya que no todos tienen un número importante de audiencia porque no saben trabajar bajo un guión industrial.

P.: ¿Hay que salir a producir artistas?

J. M: Sí. Nosotros trabajamos en el momento previo. Una vez que el artista está en la cima, a nuestra compañía ya no lo interesa más y ya tiene que emigrar a otro lugar. Somos fuertes en el rango de 13 a 17, que es el target al que no le hablan Disney ni Nickelodeon.

P.: ¿Cuál es el rédito económico de un artista digital?

J. M.: Es comparable al de cualquier medio que tiene audiencia con la diferencia de que ellos son su propio medio.

P.: O sea que les pagan bien...

J. M.: Instagram no les paga, lo suelen utilizar para hacer canjes con marcas. You Tube en el mercado hispano no paga bien, pero un artista que tiene un millón de suscriptores y está activo, puede ganar 100 mil dólares al año. De ahí para abajo, hay de todo.

P.: ¿Cuál es el aporte del Club en la parte artística?

J. M.: En esta nueva era de artistas digitales, que es más compleja, los adolescentes se autoproducen, se autoeditan, se autoescriben y actúan solos frente a una cámara. Entonces hay que enseñarles estructura de guión para que sepan contar su cuento o un esquema de actuación para que puedan soportar un papel. Muchas veces pasa que aparecen las marcas, quieren invertir en su canal, pero ellos no tienen las herramientas para reaccionar ante un director. Es mucho mejor formar a los que están empezando que a aquellos que ya son reconocidos y tienen mucha audiencia.

P.: ¿Por qué?

J. M.: Una cosa es ser famoso y otra exitoso. Seas cantante o actor. Hoy las redes sociales te permiten ser famoso sin tener ningún expectriz más que ser lindo. Pero ese espacio no nos interesa. No queremos al artista que aplica su ego porque entendemos que la belleza es un todo. Los artistas que logran consagrarse son los que son buenos de verdad. Los que entienden que las plataformas cumplen un ciclo y que luego deben moverse.

P.: ¿Cuál es el común denominador de estos artistas digitales?

J. M: Que son naturales. Les dieron aire fresco a nuestros hijos, además de conocimientos sobre su cuerpo y sobre las relaciones humanas. Y eso es gracias a las redes sociales y las plataformas. Las series de Disney no muestran las relaciones homosexuales de los pibes de 16 años, algo que es normal. No sé si está bien, pero sé que es mejor que Disney. Que las chicas se planten y se cuestionen si dejarse los pelos en la axila o no, me parece que es mejor a que pidan la pollerita de una princesa.

P.: ¿Cómo se trabaja con la inmediatez de esta era y del propio adolescente?

J. M.: Antes tenían que esperar dos horas de casting para ver si Cris Morena o Disney los llamaban para sus programas, pero ahora los chicos no esperan. Empieza como un juego con sus amigos y se transforma en algo más rígido en la estructura del tiempo. Es un movimiento caótico en el inicio, desordenado, donde solamente les interesa subir material y hablar con sus fans. Pero luego toma un valor.

P.: ¿Qué es lo que ven las marcas en estos artistas?

J. M.: Poder concentrar en algo puntual y hacerlo masivo. Estos pibes les hablan a su audiencia. La conocen. Los que hacen tele, no saben quién los mira. Lo que las marcas deben aprender es que es un mensaje sensible. Estos artistas no pueden cambiar de gustos de un día para otro. No pueden decir que hoy toman Pepsi y mañana Coca porque no le pueden mentir a su audiencia. Cuando las marcas lo entiendan, van a tener un recurso más fuerte que la televisión.

P.: ¿Qué cambios implica esto para el mercado?

J. M.: Una marca que está por lanzar un producto, detecta a un artista y ve que le cierra su audiencia. Lo contrata y le pide una idea porque los creativos son los artistas. No es necesario recurrir a una agencia de publicidad porque si le imponés un régimen pierden la naturalidad.

P.: ¿El crecimiento de las plataformas y las redes sociales van en detrimento de la televisión?

J. M.: Son complementos. La tele perdió el espacio de los jóvenes. Una partecita por la aparición de las nuevas plataformas, pero otra importante porque se durmieron en contenido y cantidad. Los artistas suben videos todos los días y los canales repiten las mismas series. El problema que ves para arriba es que el dinero digital se concentró en dos compañías: Google y You Tube se llevan el 85 por ciento de la torta. Y eso va a provocar una reacción de Disney y Fox, quienes van a salir a buscar su porción.

P.: ¿De qué manera cree que la irrupción de estas nuevas tendencias modificarán el consumo?

J. M.: Creo que las plataformas actuales van a seguir, pero también van a aparecer otras. Lo que va a pasar dentro de poco tiempo es que se van a recargar los bolsillos las cadenas que se están fusionando con los grandes carriers de telefonía y, de a poco, van a volver a dominar el mercado. Fox y Disney van a invertir 46 mil millones de dólares cuando Netflix invierte 8 mil. El que ve esta plataforma no va a querer otra porque nadie quiere un banner de publicidad. Es la primera vez que vemos cómo cambia el hábito de consumo del entretenimiento. Lo que viene es una forma de actuar más natural, historias más verídicas. Viene una era más verdadera y más relajada.

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