El hombre muerto vivía solo y según sus vecinos no tenía problemas con nadie

Bernabé Valberdi trabajaba en un taller metalúrgico al que no fue ni lunes, ni martes. Por esa razón dos compañeros fueron hasta su casa. Allí vieron que el hombre estaba tirado en el piso de la cocina. La Policía descubriría luego que tenía dos impactos de bala. La casa estaba en orden y a primera vista no faltaba nada.

Dos compañeros de trabajo fueron los que este martes alrededor de las 16 concurrieron hasta la casa de Bernabé Valverdi (54), en la calle La Habana 588 del barrio Laprida. Les había llamado la atención que no hubiera hecho acto de presencia en el taller metalúrgico esta semana, ni avisado sobre los motivos de su ausencia.

Como ello no registraba antecedentes, decidieron ir hasta su domicilio y luego de golpear, entrevieron por la ventana de la cocina que el hombre yacía en el suelo, sobre un charco de sangre.

Como la casa posee rejas en todas sus ventanas, llamaron a un hijastro de Valverde y una vez en su presencia, violentaron la puerta de acceso principal ya que era la única manera de ingresar. Esa puerta, además, solo se abre desde adentro y se debe establecer si tenía las vueltas de llave. El hombre estaba viviendo solo en ese lugar, ya que había enviudado hace algún tiempo atrás.

Al percibir que el hombre no daba señales de vida, se llamó a la Policía y tras una cuidadosa revisión, personal médico y de Criminalística detectó que tenía dos impactos de bala, uno de ellos en su pectoral derecho. A primera vista no faltaba ningún valor de la vivienda.

Al jefe de la Unidad Regional, Ricardo Cerda, le llamó la atención el hecho mientras diagramaba los ejes de la investigación. Es que había una notebook y dos celulares sobre la mesa que bien pudo haberse llevado alguien que lo hubiese matado con fines de robo.

Tampoco había rastros de que se hubiera producido en el lugar alguna pelea; es decir que Valverde murió sin preaviso. Su instinto de supervivencia no se activó antes de recibir los impactos mortales. Todo indica que el/la asesino/a era una persona de su máxima confianza.

Los vecinos manifestaron que era un hombre muy trabajador y que no tenía problemas con nadie. Una mujer del barrio dijo que lo vio por última vez el viernes a la noche cuando le preguntaron por la instalación de una antena de televisión.

La Brigada de Investigaciones con su jefe Andrés García y el segundo Pablo Lobos desplegó todo su personal para entrevistar a los habitantes de la zona y al entorno de la víctima.

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