El rol de madre y los cultores de los tambores

Gustavo Cervera declaró ayer a puertas cerradas y sin la presencia de la prensa por pedido expreso de la defensora pública, Lilian Bórquez. Fue para no exponer más a los tres hijos de la pareja.

El Patagónico conoció cuales fueron los conceptos que el imputado sostuvo ante el juez Jorge Odorisio, la fiscal Maria Laura Blanco y la asesora de menores. Dijo que la noche del domingo llegó del trabajo; les cocinó y sirvió la comida a los chicos y que luego los cuatro se fueron a la plaza cercana a andar en bicicleta.

También señaló que cuando volvieron el hijo más grande le dijo que el portón de calle estaba abierto y que cuando entraron vieron que el del interior también, lo cual les pareció sospechoso y por eso llamó a la Policía diciéndoles que habían entrado a robar, ya que creyó eso.

Añadió que cuando avanzaron hacia el quincho, vieron salir humo y que entraron al lugar; que rompió la puerta para acceder porque el humo era denso y que recién entonces vieron a la víctima, quien ya estaba quemada. Entonces, volvió a llamar a la Policía para contarles la novedad y que pretendía llamar a los familiares de Soledad Arrieta para avisarles.

Contó también que ella pertenecía al culto umbanda y que había tenido problemas con algunas integrantes del mismo, aunque él no sabía quiénes eran. Dio detalles de situaciones, describió vehículos con gente que habrían ido a agredirla. También afirmó que la víctima denunció a cuatro mujeres y que a la vez éstas hicieron lo propio con ella.

En esta parte del relato, la fiscal Blanco reconoció que hay una denuncia realizada en este contexto que en principio no vincularon con la causa y que ahora tienen la obligación de hacerlo.

El imputado dijo que no conocía los pormenores de los conflictos que Soledad tenía con estas personas porque no compartía su creencia y no hablaban del tema. Sí reconoció que tenían muchas discusiones pero en el contexto del cuidado y la protección de los chicos, pero no por la nueva pareja de Soledad. Acotó que él le exigía a ella que asumiera su rol de madre y se ocupara más de los niños.

Explicó el contexto del mensaje de whatsapp que le envió a su cuñado –del que dio cuenta la Fiscalía en la imputación en el que dice que es capaz de hacer “cualquier cosa” por sus hijos- y que el enojo era con el hombre y no tenía que ver con su expareja.

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