El viudo de Norita desmiente ser testaferro de dinero sucio

Marcelo Macarrón, el esposo de Nora Dalmasso, la mujer asesinada en un country de Río Cuarto, sostuvo que debe encontrarse al asesino de su esposa sin importar su condición social, y advirtió que «hay varios sospechosos».

Córdoba (Télam)
Macarrón reivindicó la memoria de su mujer, en un reportaje que publicó ayer La Voz del Interior, y aseguró que el matrimonio no era «testaferro de nadie», como indicó alguna versión sugiriendo connotaciones económicas al crimen.
Nora Dalmasso, de 51 años, fue hallada muerta por ahorcamiento el 25 de noviembre pasado en la lujosa residencia de la familia en barrio Villa Golf de esa población del sur cordobés que dista 230 kilómetros de la ciudad de Córdoba.
Por distintos indicios, desde un principio los investigadores encaminaron su tarea a la motivación sexual y se apuntaba al círculo social de la víctima al que también, según esa hipótesis, pertenecería el autor material del crimen.
No obstante, en los últimos días surgió como sospechoso un joven pintor, Gastón Zárate, de 27 años, que por los días del hecho trabajaba en refacciones que se hacían en la casa de los Macarrón.
Zárate fue imputado por el homicidio y encarcelado por orden de los fiscales de la causa; Javier Di Santo, Fermando Moine y Marcelo Hidalgo, pero fue liberado por disposición de un juez de Control, y el tema se dirime ahora en una Cámara de Casación.

«PEREJILAZO»
El caso tuvo así una derivación inesperada, con expresiones populares, ya que en Río Cuarto se hizo una manifestación pública en apoyo de Zárate con la consigna de que era un «perejil o chivo expiatorio», al que se involucraba en beneficio de gente del poder.
Al respecto, Macarrón advirtió que no podía decir «que el pintor Zárate sea el asesino, porque hay varios sospechosos más».
«No me importa que (el autor) sea un pobre, o un rico o un famoso; lo único que pido es que agarren al asesino de mi esposa, para que termine toda esta pesadilla mediática y nos dejen hacer nuestro duelo», reclamó el viudo.
También dijo confiar «en los resultados a los que puedan arribar los fiscales y los investigadores de la policía, más allá de las críticas que se escuchan» porque «hubo algunos altibajos en la tarea de los fiscales, pero creo que han trabajado mucho».
Macarrón negó que junto a su esposa fueran testaferros de otras personas como divulgaron algunas publicaciones, según las cuales la víctima, para divorciarse, exigía la mitad de dinero que estaba a su nombre aunque no le pertenecía.
El viudo sostuvo que «esto es una difamación asquerosa. Laburo 14 horas por día y soy una persona normal, con una casa normal, no vivo en una mansión fastuosa como la describen algunos medios. Mi mujer también trabajaba y lo que logramos es fruto del sacrificio de los dos».
«Lo hicimos con laburo, no pedimos ningún crédito. ¿Por qué no les preguntan a los fiscales, que investigan todo, antes de publicar semejantes barbaridades? Nora y yo no éramos testaferros de nadie», enfatizó Macarrón.
El viudo defendió a Nora recordando sus actitudes solidarias, y afirmó que «eso no se sabe porque no vende, nadie publicó sobre esa faceta. Nadie comentó que la empresa familiar donde ella trabajaba becaba a 40 estudiantes secundarios todos los años».
«Prefirieron ingresar al terreno de la morbosidad, del chisme barato, de esa porquería que venden muchos medios, y que mucha gente consume y se deja llevar», lamentó el viudo de Dalmasso.

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