En su defensa, Gustavo Cervera involucró a un culto umbanda

Cuatro meses de prisión dispuso el juez Jorge Odorisio para Gustavo Cervera, imputado por el femicidio de Soledad Arrieta, su expareja que vivía sola en el quincho de la vivienda ubicada en el barrio Abel Amaya. Dijo que su expareja tenía problemas con integrantes del culto umbanda y que había denuncias al respecto, lo cual la Fiscalía confirmó.

Al declarar ayer, Gustavo Cervera (40) dijo que cuando ocurrieron los hechos él se había ido con sus hijos a la plaza a andar en bicicleta y que cuando llegaron se encontraron con los portones abiertos por lo que llamó a la Policía pensando que habían entrado a robar. Pero la Fiscalía lo investiga por reducir a Soledad Arrieta (38) en el quincho tras golpearla e intentar ahorcarla con un cable de freno de bicicleta. Luego la habría rociado con un líquido inflamable para prenderle fuego arriba de la cama, tras lo cual la dejó encerrada.

La combustión fue rápida porque el oxígeno se acabó y las quemaduras en sus vías respiratorias le provocaron la muerte, tal como informó de manera exclusiva El Patagónico en su edición de ayer.

Durante el control de detención y formalización de la investigación, frente al juez Jorge Odorisio el imputado decidió declarar frente a la Asesora de Menores, Carolina García, y contestar preguntas de la fiscal María Laura Blanco. Cervera, empleado de San Antonio Internacional, al conocer la imputación que la Fiscalía le realizó como presunto autor del “homicidio agravado por ser cometido contra una persona con la que se mantiene de pareja, y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género”, decidió dar su versión y dijo que no estaba en la vivienda de la calle Juan Manuel de Rosas al 3.500 cuando se produjo el crimen.

Con el rostro desencajado, el hombre dijo que llegó del trabajo y se fue a andar en bicicleta con los chicos a la plaza luego de darles de comer, y que cuando llegaron encontraron los portones abiertos por lo que llamó a la Policía creyendo que se trataba de un robo; que después ingresaron al quincho en donde salía humo y encontraron a Soledad quemada.

Cervera apuntó en su declaración contra la religión umbanda de la que era parte Soledad y dio cuenta de situaciones en las que integrantes de ese culto intentaron agredir a la mujer y por la que había denuncias en la comisaría. La Fiscalía confirmó la existencia de éstas y ahora la defensa pide que esa línea de investigación también sea contemplada.

Sin embargo el juez Odorisio descartó por el momento esta versión ya que se conoció que las diferencias fueron por una cuestión económica por un pollo al disco, y que era improbable que una de estas mujeres hubiera ingresado al quincho a cometer el hecho y cerrara luego con llave, como había referenciado el informe de la Fiscalía.

La declaración de Cervera se realizó a puertas cerradas a la prensa, tras un pedido de la defensora pública Lilian Bórquez para no seguir exponiendo a los niños frente a la sociedad y resguardarlos bajo los Derechos del Niño, ya que en su exposición Cervera daría cuenta de la dinámica familiar.

LA INVESTIGACION

Los hechos que investiga la fiscal Blanco ocurrieron en el quincho de la vivienda de Cervera en el que residía en los últimos meses Soledad en el barrio Abel Amaya. Según los testimonios que hay en la Fiscalía, la mujer había iniciado una nueva relación con Francisco Nickels, un pai umbanda, mientras procuraba acordar la separación con Cervera, así como la tenencia de los tres hijos menores de edad. Para ello ya tenían una audiencia prevista para este mes.

Según el juez, la relación de la que Cervera tomó conocimiento por boca de uno de sus hijos que encontró agendado el número de alguien llamado “amor” en el teléfono de su madre, incrementó la violencia de género de Cervera contra Arrieta, la cual culminó con golpes, ahorcamiento y quemaduras en el cuerpo de la mujer.

Los testimonios acercados ayer por la Fiscalía dieron cuenta de una relación conflictiva entre Cervera y Arrieta, y al hombre le describieron como “celoso”; incluso uno de los testimonios de familiares de la víctima dio cuenta de una situación en la que Cervera tomó del cuello a Soledad y la arrojó contra la pared, además de situaciones en las que pateaba la puerta del quincho e intentaba introducirse de noche, como así también sacarle objetos con una copia de llave que él poseía.

La fiscal Blanco confirmó lo que El Patagónico en su edición de ayer había adelantado: el homicidio ocurrió entre la 1:30 y las 2 de la madrugada del lunes y Soledad fue hallada en una habitación del quincho quemada en su cuerpo y con un lazo metálico similar al cable de frenos de bicicleta con el que el imputado habría ejercido presión tras reducirla a golpes, provocándole escoriaciones lineales en el tórax y en el cuello, para luego rociarla con líquido inflamable y provocarle quemadura extensas que en las vías respiratorias le provocaron la muerte mientras se encontraba boca arriba semi inconsciente en la cama de su habitación.

La fiscalía dijo que el perito Cristian Cayun determinó en base a un análisis criminalístico que no surgía de la inspección del lugar que hubieran elementos de ingreso de personas ajenas; que no se encontraban forzados los accesos en la vivienda y que la puerta estaba cerrada con llave.

El juez Odorisio tuvo en cuenta los informes de la policía, así como los testimonios del pai Nickels y de los familiares de la víctima, así como también los informes de la Asesoría de Menores, para dictarle la prisión preventiva por cuatro meses a Cervera.

Además, concedió seis meses de plazo de investigación y dio lugar a la reserva de impugnación que realizó la defensa del imputado que planteó ilegal la detención, y se hizo lugar a las medidas de protección de los menores que planteó la asesora de familia.

La defensa de Cervera pidió que fuera trasladado al pabellón de conducta de la Alcaidía Policial para evitar inconvenientes con otros internos.

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