Gustavo Morel: “cerré uno de los años más importantes de estos 30 años de carrera”

“Creo que la clave del título está en la química que tiene este equipo. Además no sólo somos compañeros, sino amigos”, rescató el basquetbolista que el 8 de enero cumplirá 36 años. Con su equipo no sólo ganó el Clausura, sino que también habían sido dueños del Apertura.

El alero Gustavo Morel tuvo un 2014 brillante. El comodorense que hace once años se encuentra radicado en Puerto Deseado, logró el título del torneo Clausura de la ABCR con la Primera división de Deseado Juniors en una final que su equipo disputó ante Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, el club donde justamente inició su carrera basquetbolística. El equipo santacruceño ganó la serie final por 2-1 (89-72 para el “Verde” y 67-66 y 82-69 para el campeón).

Cabe destacar que el elenco de la Ría también se había coronado campeón del Apertura, aunque en esta ocasión su vencido fue Federación Deportiva, también de la “ciudad de los vientos”. La serie terminó a su favor por 2-0 (82-75 y 78-76).

“Me parece que cerramos un año más que importante. Creo que la clave del título está en la química que tiene este equipo. No sólo somos compañeros, sino amigos”, destacó con orgullo.

Gustavo formó parte del equipo de Liga Nacional en Gimnasia en la década del 90, siendo de la categoría Cadete por dos años y luego uno de Juvenil. Después dejó al equipo “mens sana” para sumarse a las filas de Federación Deportiva, el rival de toda la vida. Allí jugó un torneo Regional para ascender a la Liga B.

Más tarde, integró el plantel de Andino de Río Turbio, con quien jugó una Liga B y después se marchó a Buenos Aires para integrarse a Racing de Avellaneda. Sus pasos siguieron por Imperio Unido de Río Cuarto, Córdoba (Liga B), Banco Nación de Buenos Aires –jugó Liga B y Metropolitana– Ateneo Popular de Versailles –Liga A Metropolitana–, Deportivo Roca –Liga B– y en Deseado Juniors jugando las Ligas Patagónicas que se disputaron.

También tuvo presencias en diferentes torneos argentinos, regionales, provinciales en diferentes categorías, destacando que no sólo representó a Chubut, sino que en estos últimos años lo hizo con la camiseta de Santa Cruz.

“La verdad que fue un año excelente en lo que corresponde al básquet. Después de cinco años de no tener una competencia, haber entrado en el torneo de la Asociación de Comodoro Rivadavia el año pasado y éste lograr los dos campeonatos, me parece que cerramos un año más que importante”, destacó el alero de 35 años, quien fue el goleador de Deseado Juniors.

“En lo personal lo mismo, los premios recibidos, el reconocimiento del que ahora es mi pueblo –Puerto Deseado– de nombrarme deportista del año, más el de los periodistas en Comodoro, obviamente. Cerré uno de los años más importantes de estos 30 años de carrera”, destacó con mucho orgullo.

Gustavo aseguró que la clave del éxito para que Deseado conquistase dos campeonatos, fue fundamentalmente “la química” que tiene el equipo. “Lo digo siempre, no sólo somos compañeros, sino amigos. Entrenamos duro y más allá de que no fuésemos profesionales, lo tomamos de esa manera al básquet. A eso hay que sumarle la agresividad que nos caracteriza y el goleo, que a lo largo del torneo fue alto. Me parece que por ahí paso la clave”, argumentó.

ENTRE RECONOCIMIENTOS

Y AGRADECIMIETOS

El alero también se refirió a cómo vivió la gente de Puerto Deseado el título del torneo Clausura conquistado por su equipo, que le ganó la final a Gimnasia en un “Puchito Otey” que lució repleto.

“La verdad que la gente acompañó mucho, la última final frente a Gimnasia si la cancha no hubiese estado como estuvo, lleno total, la historia no sé cómo hubiese sido”, admitió.

“Realmente el pueblo se movilizó mucho, la radio, televisión y el diario semanal hablan de básquet. Ves chicos con balones en la calle y eso antes no pasaba, la verdad que te llena de orgullo ver a Deseado de esa manera y saber que fuimos partícipes de que eso pase”, destacó Morel, quien además de jugar básquet, trabaja como administrativo en una empresa que se dedica a estibajes y cargas en zonas portuarias.

“Y entre el trabajo y el básquet, que demanda mucho tiempo, con la familia a full, salen salidas por la ría, pesca, asado y disfrutar un poco”, sostuvo.

El título logrado con Deseado Juniors, fue algo por el que Gustavo y todos sus compañeros lucharon para que se haga realidad. Al momento de las dedicatorias, el alero agradeció en primer lugar a su familia.

“El título, como los reconocimientos que me dieron, se los agradezco en primer lugar a mi familia, mi señora Cecilia, mis hijas Samira y Martina por el aguante incondicional”, resaltó.

“El apoyo constante sobre todo en las malas, cuando perdemos un partido o cuando las cosas en lo personal no me salen, ellas son las que aguantan todo mi mal humor”, agregó.

También agradeció a “mis viejos, Ramón y Edith, por hacerme tan ‘fanático/enfermo’ por este deporte, a mi hermano Juan Carlos por compartir la misma pasión, a mi hermano de la vida Víctor Lugo, que hace dos años nos pusimos codo a codo para llevar al básquet a un nivel competitivo –y lo estamos haciendo– y a todo mi equipo, a los 14 jugadores, más el técnico y Martín Vargas, que dejan el alma en cada partido para traer los mejores resultados a Deseado”, aseguró.

Gustavo fue uno de los deportistas que fue premiado en la Noche Mágica del Deporte, fiesta anual que realiza el Centro de Periodistas Deportivos de Comodoro Rivadavia y destacó también ese logro.

“La verdad que no me lo esperaba, sé que hay muchos basquetbolistas destacados y muy buenos, realmente ser premiado y destacado en Comodoro no es fácil, y haberlo logrado me llena de orgullo”, acentuó.

Fuente: Ricardo Vargas

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