Gustavo Servera seguirá detenido

La defensa de Gustavo Servera "imputado por el femicidio de Soledad Arrieta- había planteado que el juez Odorisio habría tenido en cuenta indicios que eran insuficientes para determinar la autoría de su defendido. Ayer se conoció que por unanimidad el tribunal de revisión conformado por Gladys Olavarría y Mónica García confirmó en todos sus términos la resolución del juez natural de la causa y le mantendrá la prisión preventiva por cuatro meses.

El tribunal de revisión de la prisión preventiva de Gustavo Servera (40) –imputado por el femicidio de su expareja Soledad Arrieta (38)-, integrado por la juezas Gladys Olavarría y Mónica García, se había tomado un cuarto intermedio el jueves para escuchar las cinco horas de grabación de la audiencia de control de detención y formalización de la investigación –realizada 48 horas antes-, para así analizar si lo resuelto por el juez Jorge Odorisio se ajustaba a derecho.

En la audiencia de revisión del jueves -tal como publicó de manera exclusiva El Patagónico-, la defensora Lilian Bórquez cuestionó la resolución de Odorisio porque aducía que había tomado parcialmente argumentos y que modificó puntos introducidos por las partes para dictar su resolución respecto del femicidio de Arrieta, ocurrido el lunes a las 2 en un domicilio de la calle Juan Manuel de Rosas al 3.500, barrio Abel Amaya, donde residía la pareja, separada de hecho desde septiembre del año pasado cuando ella decidió irse a vivir al quincho ubicado en la parte trasera junto a la menor de sus tres hijos.

Una de las impugnaciones tenía que ver con el hecho de que Servera había llamado primero a la Policía para decir que estaban robando en su casa y que luego realizó un segundo llamado, pero que ello no había sido analizado por el juez como un elemento desincriminatorio.

Bórquez también había cuestionado que el juez analizó la gravedad de la pena pero que no existían elementos objetivos que acreditasen la posibilidad de fuga de Servera ya que tiene su familia en Comodoro y un trabajo fijo en la ciudad, y que vivía con dos de sus tres hijos, aunque ello no fue tenido en cuenta por el tribunal revisor ya que no era procedente en esta etapa.

Hay que recordar que el delito que le imputa la fiscal María Laura Blanco a Servera es el de presunto “homicidio agravado por haber sido cometido contra persona con la que se mantiene relación de pareja y por haber sido cometido a una mujer siendo perpetrado por un hombre mediando violencia de género en calidad de autor”.

Uno de los agravios que planteó la defensa fue “la aparente configuración de femicidio, atento a que el magistrado (Odorisio) habría utilizado como único elemento para configurar el agravante el aparente sometimiento económico, fundado en la situación de que el imputado habría cortado las tarjetas de crédito y débito de la víctima”.

Adujo Bórquez que su defendido afirmó en su declaración que dicha conducta obedeció a que muchos de los fondos se derivaban hacia el culto umbanda. Como forma de acreditar el vínculo de la secta, refirió la denuncia en la Seccional Quinta contra un grupo de mujeres que habría agredido a Arrieta hace poco tiempo.

En ese ítem el tribunal revisor advirtió que el juez Odorisio no solo basó su análisis para calificar el agravante en el supuesto sometimiento económico, sino además en testimonios que daban cuenta de la violencia que sufría la víctima por parte del imputado. Y que tomó como otro indicio del clima de violencia en la relación que la víctima acudiera a la Asesoría para ser aconsejada por una situación de violencia familiar, por lo que de esta manera el tribunal confirmó la resolución de Odorisio en ese extremo.

EL MISTERIO DE LA PUERTA CERRADA

Según el tribunal revisor, la defensora había impugnado que el juez natural “manifestó que la puerta del quincho estaba cerrada con llave, siendo que este dato no es cierto ya que su defendido le afirmó a la Policía que había ingresado junto a su hijo previo a la llegada del personal policial. En este punto, habiendo escuchado el audio, literalmente el doctor Odorisio dijo que es el personal de Criminalística quien llega a tal conclusión debido a cómo había encontrado la escena del hecho. A través de la inspección ocular se desprende que las puertas y los portones de ingreso no se encontraban forzados y que esto se contraponía con la versión de Servera sobre un supuesto hecho de robo”.

Agregó el magistrado que Macarena R. (hermana de la víctima) declaró que tenía conocimiento de que Servera tenía una copia de llave porque había vivido un año con la víctima y que incluso fue testigo de varias situaciones de violencia contra Soledad por parte del imputado.

En este punto las juezas también hicieron referencia a la prueba valorada por el juez Odorisio en la que se da cuenta de un mensaje que le envía Soledad Arrieta a Fernando Nickels (su nueva pareja) afirmando que se quedara tranquilo “ya se fue (refiriéndose al imputado); ya estoy encerrada”.

De esa manera el tribunal desechó ese agravio, ya que el juez dio acabada explicación de los elementos probatorios que tuvo en cuenta para llegar a la conclusión, al igual que el personal de Criminalística dando lugar a la hipótesis de que la puerta podría haber estado cerrada al momento del hecho.

En la Cámara del Crimen ayer estuvo la fiscal Blanco, en tanto que la defensa del imputado la representó Esteban Mantecón, mientras la defensora de menores Andrea Mac Garva concurrió en representación de los hijos de la víctima y al imputado.

Entre el público estuvo presente una vez más Macarena, la hermana de Soledad que en la audiencia del jueves fue increpada a viva voz por Servera, quien le exigió que dijera cuándo vio ella que él tomó del cuello a Soledad. Eso le mereció el reproche de la juez Gladys Olavarría.

Las pruebas valoradas por Odorisio, secuestros de prendas, declaración de testigos y mensajes de texto fueron considerados por el tribunal revisor “indicios suficientes para que el doctor Odorisio tenga como acreditado la probabilidad de autoría”.

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