Hicieron un boquete en una metalúrgica y se llevaron 40 mil pesos en herramientas

El domingo a la madrugada delincuentes hasta el momento no identificados por la Policía ingresaron a una metalúrgica del barrio Industrial ubicada en Juan Davies al 4.000, entre Cabezas y Carlos Kirn, y se llevaron herramientas de herrería.

A Jorge Riquelme los delincuentes le llevaron las herramientas con las que trabaja todas las mañanas junto a otros soldadores en la metalúrgica ubicada en Juan Davies al 4.000, entre Julio Argentino Cabezas y Carlos Kirn, del barrio Industrial.

Los ladrones ingresaron haciendo un boquete en el techo de chapas del taller metalúrgico el domingo a la madrugada y se llevaron todo lo que encontraron.

“La máquina de soldar, que es lo principal con lo que trabajamos, amoladora de 7 pulgadas, de 4 pulgadas, atornilladoras, taladro, rotopercutor”, detalló Riquelme a El Patagónico.

Los delincuentes le llevaron unos 40 mil pesos en herramientas. “Ayer (por el domingo) vino uno de los encargados a lavar la camioneta, se encontró con herramientas tiradas afuera y subió al techo y vio una máquina tirada; después entró a mirar y buscó su hidrolavadora y no estaba”, contó Riquelme acerca de la forma en que se dieron cuenta de que le habían robado.

Los ladrones, además, ingresaron a una oficina de administración del taller rompiendo una pequeña ventana de vidrio y pasaron por una hendidura de unos 25 centímetros. Se llevaron guantes, vestimenta y discos de corte de todo tipo y tamaño.

“Si acá no haces el trabajo, no cobras, y si no cobras no vivis” se lamentó el trabajador. “Acá gracias a Dios podemos hacer el trabajo porque el dueño nos presta un lugar, le hacemos trabajo a él, para nosotros. No es que sea una mega empresa, o que esté asegurada. Son herramientas que las compramos pura y exclusivamente para nosotros”, dijo Riquelme.

“NO HAY QUE COMPRAR

COSAS ROBADAS”

El damnificado le pidió a la comunidad de Comodoro Rivadavia que no compre herramientas robadas. “Sino estamos favoreciendo a la delincuencia. Cosas que publican y que están baratas, o que pasa uno, no hay que comprar. Porque si no es solventar la vagancia esa. La Policía hace lo que puede; los que se encargan de que queden afuera después son los fiscales, los jueces, no sé, pero pasa siempre. La otra vez agarran las mecheras en el Centro, después salen a robar de vuelta”.

En diálogo con El Patagónico, Riquelme entendió a la vez que “gracias a eso” (a los robos) “la gente pide rejas más altas por problemas de inseguridad”. Así que lo que a veces le da de comer, ahora le tocó sentirlo en carne propia.

En el taller la perra blanca que tienen de mascota descansaba ayer debajo de una inmensa reja que se convertirá en un portón corredizo de una empresa dentro de poco. Como el animal no presentaba golpes, ni tampoco se la notaba nerviosa, creen que el que ingresó logró contenerla, por lo que no descartan que se trate de un conocido.

A Riquelme le llamó la atención el lugar donde hicieron el boquete los delincuentes. Es que en el sector que ingresaron tenían en donde hacer pie y no ocurría lo mismo en otros sectores del techo en donde quedaban a 5 metros de altura con una peligrosa caída al suelo.

En el hecho tomó intervención el personal de la Seccional Tercera. Pese a que la Policía logró sorprender el mes pasado a tres personas que protagonizaron robos con boquetes en distintos puntos de la ciudad, tanto en el barrio Industrial como en el San Martín, la modalidad continúa.

Hay que recordar que un boquetero ingresó por el techo a la pesquera “Mar del Chubut” el jueves 22 de febrero y que logró escapar de la Policía entre los paredones de los predios. Los ladrones se habían llevado 200 mil pesos del cobro de quincena, y uno de ellos logró ser detenido.

Mientras, otros dos sujetos fueron detenidos el viernes 23 a la medianoche cuando ingresaron también por un boquete al supermercado “La Proveeduría” y se quisieron llevar la caja fuerte que pesaba mucho y que debieron dejar tirada. Ya antes boqueteros se habían llevado dinero de Neomat al ingresar por los techos y desconectar las alarmas. Lo mismo habían intentado hacer días anteriores a ese atraco en el supermercado “La Anónima” de Rada Tilly.

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