Invertir en acción climática

La acción climática es clave para asegurar la sostenibilidad de la economía a mediano y largo plazo, por lo cual el Banco Mundial desarrolla sus programas bajo esa premisa. En la actualidad, vivimos un proceso de cambio de paradigma a nivel global; antes se creía que había que elegir entre la actividad económica y la acción climática o que no había manera de combinarlas dado que invertir en alternativas “verdes” llevaba más tiempo y era más costoso. Sin embargo, las evidencias actuales muestran que esta situación está cambiando: hay más ejemplos que confirman que se puede reconciliar una actividad económica pujante con el respeto de altos estándares ambientales y sociales.

Como institución, tenemos el objetivo de que al menos el 28% de nuestro financiamiento esté relacionado con acciones ligadas al cambio climático hasta 2020. A la hora de encarar nuevos programas, tenemos en cuenta dos factores: la resiliencia y la mitigación del cambio climático. Estas inversiones en acción climática repercuten en el crecimiento económico general y afortunadamente, cada vez más los gobiernos son conscientes y desarrollan estímulos para impulsar al sector privado a desarrollar sus negocios teniendo en cuenta la variable ambiental.

El sector de energías renovables en Argentina es un ejemplo de este tipo de desarrollo que combina la inversión privada, el incentivo estatal, el apoyo externo y el impacto económico - ambiental. El año pasado, el Banco Mundial participó de la primera ronda del programa Renovar mediante una garantía de u$s480 millones para impulsar la inversión privada en este sector y actualmente, trabajamos en una nueva garantía para cubrir la segunda ronda. Esta garantía facilitó ofertas de inversión de más de u$s3.000 millones porque dio más confianza a los mercados y a los inversionistas para apostar en energías renovables y promover el cambio de matriz energética.

En tanto, uno de los desafíos más importantes para Argentina el próximo año están relacionados con la sostenibilidad del ambicioso plan de infraestructura previsto para 2018. Esto representa una excelente oportunidad para alinear estos esfuerzos con la acción climática ya que el diseño de las obras de infraestructura debe tener en cuenta la dimensión ambiental por una cuestión básicamente económica: encarar el proyecto con estándares sostenibles los hará más resilientes a los fenómenos naturales que son resultado del cambio climático (como inundaciones y sequías), al tiempo que se evita que el proyecto se encarezca por modificaciones posteriores no previstas.

Es una señal importante para el sector privado: el gobierno está priorizando proyectos que combinan la inversión y acción climática. Al mismo tiempo, es importante que el Gobierno brinde reglas de juego claras para que los privados presenten ofertas alineadas con la acción climática. Se abre en Argentina una ventana de oportunidad que no se puede perder.

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