Es el año 2029. Los mutantes se han ido -o casi-. Un retraído y abatido Logan pasa los días bebiendo, escondido en una remota parte de la frontera mexicana. Sus compañeros en el exilio son el marginado Caliban y un enfermo Profesor X, cuya singular mente sufre ataques y convulsiones cada vez más graves. Pero los intentos de Logan por ocultarse del mundo y de su legado llegan a un abrupto fin cuando aparece una misteriosa mujer con una petición urgente: que Logan guíe a una joven extraordinaria hasta un lugar seguro. Las garras vuelven a brotar inmediatamente cuando Logan tiene que enfrentarse a fuerzas oscuras y a un villano de su pasado en una misión a vida o muerte. Una misión que situará a este guerrero, ajado por el tiempo, en el camino hacia el cumplimiento de su destino.
La primera vez que Hugh Jackman aportó su electrizante energía al mutante conocido como Wolverine fue en 2000, en el filme que dio origen al contemporáneo éxito de las adaptaciones cinematográficas de cómics: la primera película de "X-Men", del director Bryan Singer. Desde entonces, el actor australiano se ha metido en la piel del mutante más famoso del mundo hasta un total de diez veces, un récord en la gran pantalla. Pero ahora, con "Logan", Jackman ha tenido la oportunidad de crear algo especial, una forma de enterrar definitivamente a su álter ego en la gran pantalla desde hace tanto tiempo.
"Queríamos transmitir algo muy diferente, muy fresco y, en definitiva, muy humano", dice Jacman, "porque creo que la fuerza de los X-Men, y concretamente la de Wolverine, radica más en su humanidad que en sus superpoderes. Al explorar este personaje por última vez, me interesaba llegar al corazón del humano que realmente era, más que mostrar todo lo que sus garras son capaces de hacer". Desde el principio, Jacman siempre ha tenido un don especial para insertar humanidad bajo el brusco y muy desfigurado aspecto exterior de Logan. Ahora el actor vuelve al punto de partida con su personaje; el misántropo y agresivo fumador de puros es ahora todo un compañero de lucha, dispuesto a sacrificarse por todo aquello en lo que cree.
James Mangold señala que, tras su experiencia en "Wolverine Inmortal", ni Jackman ni él habían planeado colaborar en otro proyecto centrado en el personaje de Logan. "Tanto Hugh como yo nos situábamos en el filo de la navaja a la hora de hacer otra entrega", dice el director. "Si íbamos a hacer otra película, yo quería llevarla hasta un punto profundamente íntimo y primario: una historia basada sobre todo en los personajes donde pudiera explorar los miedos y debilidades de estos legendarios héroes, un filme que les hiciera más humanos".
Pero Jackman y Mangold fueron conscientes de que la historia necesitaba existir al margen de la franquicia X-Men. "Queríamos hacer una película independiente de la saga", afirma Jackman. "Esta película es mucho más realista que las que hicimos anteriormente para la franquicia, quizás más que cualquier otra adaptación cinematográfica de un cómic. Es mucho más humana".