Messi no es hombre de armar sociedades

Lionel Messi construyó una carrera en base a su gran juego, a su control de pelota en velocidad, y rompiendo récords individuales de todo tipo y consiguiendo todos los títulos a nivel clubes, pero jamás encontró un socio en el seleccionado argentino, donde siempre se hizo cargo de la construcción del juego a medida que su rol dentro del equipo mutó desde sus inicios hasta el presente.
De hecho, el rosarino debutó en 2005 y a partir de ahí siempre se habló de quién podrá acompañarlo, en el medio pasaron Juan Sebastián Verón, Juan Román Riquelme -el que mejor lo interpretó pero duró poco-, Sergio Agüero, Javier Pastore, Ever Banega, Fernando Gago y ahora la apuesta fuerte del seleccionador, Jorge Sampaoli, pasa por el cordobés Paulo Dybala.
Sin embargo, Messi no lo siente, él necesita alguien que le rebote la pelota cuando descarga de frente al arco, al menos en el rol que tiene en el equipo nacional, como sucedió en la única jugada en la que se conectó con el punta de Juventus de Italia y finalizó con una gran tapada del arquero Fernando Muslera.
Y este es el gran desafío para Sampaoli, buscarle un socio a un futbolista que nunca armó una dentro del representativo nacional y que en Barcelona de España solamente la hizo con el brasileño Daniel Alves, ya que el resto nunca lo fueron, ni siquiera Luis Suárez, con quien forma una temible dupla pero no una asociación futbolística.
A Messi le gusta tener la pelota, necesita contacto con ella para mantenerse en juego, al menos cada vez que se pone la camiseta albiceleste; y Dybala la noche del jueves ante Uruguay lo sufrió dentro del campo porque se lo observó incómodo, buscando el lugar en el esquema que propuso un triángulo inconexo con ellos dos en la base y Mauro Icardi en la punta, y prácticamente no tocó el balón.
Tal vez, Messi y Dybala consigan formar una sociedad temible con el paso del tiempo o se transformarán en una dupla, producto de su enorme calidad individual, para brindarle satisfacciones a sus hinchas.
Por el momento, con apenas un partido encima y un puñado de minutos previamente, siguen repitiendo la historia de otras búsquedas que terminaron naufragando en los mares de los arrestos personales y nunca consiguieron embarcarse colectivamente.
El contexto actual no permite demasiado análisis, sobre todo con Argentina (23 puntos) en zona de repechaje y con Paraguay (21), Perú (21) y Ecuador (20) pisándole los talones, y lo importante pasará por sumar la cantidad necesaria para meterse en la clasificación.
Si es con una asociación o con dos grandes individualidades, el tiempo lo determinará, aunque está claro que en estos 12 años, Messi no es un hombre de armar sociedades.

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